• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Dictamen

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Un muerto te escuchó cuando gritabas
con sangre en la boca, con sangre en el grito,
mientras te derrumbabas en los quince pasos
que duró tu sombra de fauces abiertas
como para tragarte y desaparecer en la noche
sin dejar rastro, como tu asesino.

Nadie corrió una cortina ni marcó al nueve once.
Nadie en esta humareda de muertos
quiere escuchar a un muerto que pide ayuda
para remediar la vida en su último instante.

Solo un muerto te oyó gritar solo a esas horas
y te abrazó sobre la tierra caliente
que se bebía tu sangre manchada de un grito
cada vez más lejano, cada vez más lejos.
El muerto que ya eras se quedó contigo
bajo el cielo indiferente que te miró a los ojos
y los encontró sin cielo,
abiertos a su perpetua fuga,
quemándose de luna de agosto.

El forense que te contó las veintiuna puñaladas
como quien cuenta un mal chiste
dictaminó que tardaste en morir quince minutos,
quizá veinte, pero no más de media hora.
Pero fueron treinta años, mi hermano,
unos siglos más, unos siglos menos.

12 de agosto de 2023
 
Siempre he pensado que somos muertos solos jugando a no estarlo hasta que llega nuestra muerte final a demostrarnos que sí.
Es un poema duro, MiFlaco, como ciertos dictámenes, como lo es también la asesina indiferencia.
Te abrazo fuerte re, sin oris ni chanclazos.
Te quiero, Pibe.
Un muerto te escuchó cuando gritabas
con sangre en la boca, con sangre en el grito,
mientras te derrumbabas en los quince pasos
que duró tu sombra de fauces abiertas
como para tragarte y desaparecer en la noche
sin dejar rastro, como tu asesino.

Nadie corrió una cortina ni marcó al nueve once.
Nadie en esta humareda de muertos
quiere escuchar a un muerto que pide ayuda
para remediar la vida en su último instante.

Solo un muerto te oyó gritar solo a esas horas
y te abrazó sobre la tierra caliente
que se bebía tu sangre manchada de un grito
cada vez más lejano, cada vez más lejos.
El muerto que ya eras se quedó contigo
bajo el cielo indiferente que te miró a los ojos
y los encontró sin cielo,
abiertos a su perpetua fuga,
quemándose de luna de agosto.

El forense que te contó las veintiuna puñaladas
como quien cuenta un mal chiste
dictaminó que tardaste en morir quince minutos,
quizá veinte, pero no más de media hora.
Pero fueron treinta años, mi hermano,
unos siglos más, unos siglos menos.

12 de agosto de 2023
 
Última edición:
Un muerto te escuchó cuando gritabas
con sangre en la boca, con sangre en el grito,
mientras te derrumbabas en los quince pasos
que duró tu sombra de fauces abiertas
como para tragarte y desaparecer en la noche
sin dejar rastro, como tu asesino.

Nadie corrió una cortina ni marcó al nueve once.
Nadie en esta humareda de muertos
quiere escuchar a un muerto que pide ayuda
para remediar la vida en su último instante.

Solo un muerto te oyó gritar solo a esas horas
y te abrazó sobre la tierra caliente
que se bebía tu sangre manchada de un grito
cada vez más lejano, cada vez más lejos.
El muerto que ya eras se quedó contigo
bajo el cielo indiferente que te miró a los ojos
y los encontró sin cielo,
abiertos a su perpetua fuga,
quemándose de luna de agosto.

El forense que te contó las veintiuna puñaladas
como quien cuenta un mal chiste
dictaminó que tardaste en morir quince minutos,
quizá veinte, pero no más de media hora.
Pero fueron treinta años, mi hermano,
unos siglos más, unos siglos menos.

12 de agosto de 2023
Un poema estremecedor! Qué fuerte. Un abrazo
 
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba