Dijo Facundo Cabral†
“En el nombre del fraude, del fisco y de los esclavos unidos”
Refiriéndose al borreguismo imperante en los pueblos conquistados, en los mismos que pertenecimos a la colonia de alguna corona europea. Aquellos pueblos que perdimos la identidad, orgullo y deidades propias para someternos, quieras que no, al arbitrio de un continente que no tenía nada que perder y todo que ganar.
A fin de cuentas el mismo papa Alejandro VI (Rodrigo de Borja) al querer justificar la conquista y la subsecuente división de los territorios conquistados entre España y Portugal, puso en claro que no éramos humanos sino más bien, una subespecie apenas digna de vivir semi esclavo.
Entonces… La iglesia se lavó las manos en la sangre del pueblo conquistado.
Vale la pena tener un paseo por la historia y escuchar la versión de los vencidos y no los vencedores. Por eso… ¡Salud a los conquistadores!
Cae en nuestro regazo la importante tarea de no fomentar el odio entre diferentes culturas, nacionalidades y credos.
¡Que difícil es, borrar la afrenta de aquí para allá y viceversa!
Solo podemos extender una mano de paz y esperar que tenga el eco necesario para subsistir.
“En el nombre del fraude, del fisco y de los esclavos unidos”
Refiriéndose al borreguismo imperante en los pueblos conquistados, en los mismos que pertenecimos a la colonia de alguna corona europea. Aquellos pueblos que perdimos la identidad, orgullo y deidades propias para someternos, quieras que no, al arbitrio de un continente que no tenía nada que perder y todo que ganar.
A fin de cuentas el mismo papa Alejandro VI (Rodrigo de Borja) al querer justificar la conquista y la subsecuente división de los territorios conquistados entre España y Portugal, puso en claro que no éramos humanos sino más bien, una subespecie apenas digna de vivir semi esclavo.
Entonces… La iglesia se lavó las manos en la sangre del pueblo conquistado.
Vale la pena tener un paseo por la historia y escuchar la versión de los vencidos y no los vencedores. Por eso… ¡Salud a los conquistadores!
Cae en nuestro regazo la importante tarea de no fomentar el odio entre diferentes culturas, nacionalidades y credos.
¡Que difícil es, borrar la afrenta de aquí para allá y viceversa!
Solo podemos extender una mano de paz y esperar que tenga el eco necesario para subsistir.
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