El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
A la marquesa del quinto
el marido la ha dejado,
ahora va siempre borracha
y huele como a pescado.
Por debajo de su puerta
salen siempre escarabajos,
vimos huir al servicio
escapando calle abajo.
Le dió por recoger cosas
cuando la calle está oscura,
casi todas rescatadas
de los cubos de basura.
Con los millones que tiene
ni me creen cuando lo cuento
y gracias que siempre omito
lo de los gatitos muertos.
Ya pululan por la finca
cucarachas y ratones,
no se puede hablar con ella
porque no atiende a razones.
Para mí son sus locuras,
para ella compañía,
para el resto de la finca
nadar en la porquería.
En el fondo nos da pena
y porque no se moleste
con las pulgas de sus ratas
hemos cogido la peste.
Estamos todos enfermos
y ella como una manzana,
la mierda la ha inmunizado
y ahora es la única sana.
Han sellado el edificio
pero a ella la han sacado,
se que van a eliminarnos
y en su piso ni han mirado.
¡Ay Diógenes que hiciste!
ya pudiste buscar oro
y no hacer que la basura
se considere un tesoro.
el marido la ha dejado,
ahora va siempre borracha
y huele como a pescado.
Por debajo de su puerta
salen siempre escarabajos,
vimos huir al servicio
escapando calle abajo.
Le dió por recoger cosas
cuando la calle está oscura,
casi todas rescatadas
de los cubos de basura.
Con los millones que tiene
ni me creen cuando lo cuento
y gracias que siempre omito
lo de los gatitos muertos.
Ya pululan por la finca
cucarachas y ratones,
no se puede hablar con ella
porque no atiende a razones.
Para mí son sus locuras,
para ella compañía,
para el resto de la finca
nadar en la porquería.
En el fondo nos da pena
y porque no se moleste
con las pulgas de sus ratas
hemos cogido la peste.
Estamos todos enfermos
y ella como una manzana,
la mierda la ha inmunizado
y ahora es la única sana.
Han sellado el edificio
pero a ella la han sacado,
se que van a eliminarnos
y en su piso ni han mirado.
¡Ay Diógenes que hiciste!
ya pudiste buscar oro
y no hacer que la basura
se considere un tesoro.