Gloria Maria Granero
Poeta adicto al portal
Podrán recoger los restos de mi alma cuando ella se halla ido;
esparcidos por el suelo sin piedad ninguna...
Escuchar como lloro de noche,
escuchar como lloro de día
y si son sensibles,
sentir el dolor de mi alma.
Darse cuenta que no siento calma
ni vislumbro luz alguna en las estrellas,
escuchar mi gemido desgarrado por su ausencia...
Pero su compasión no podrá nunca entender mi dolor porque yo la he perdido y ella lo era todo.
Lo era todo y no era nada en este mar de dudas,pero aun así la quería porque ella era mía.
¡Mi única pertenencia valiosa!
Y, ahora que se ha ido, ¿qué me queda?
Si ya no puedo escuchar su voz, ¡no quiero que trabajen mis oídos!
Si ya no alcanzo a rozar su cuerpo, quiero para el mío, ¡ser rígido como el olvido! "
esparcidos por el suelo sin piedad ninguna...
Escuchar como lloro de noche,
escuchar como lloro de día
y si son sensibles,
sentir el dolor de mi alma.
Darse cuenta que no siento calma
ni vislumbro luz alguna en las estrellas,
escuchar mi gemido desgarrado por su ausencia...
Pero su compasión no podrá nunca entender mi dolor porque yo la he perdido y ella lo era todo.
Lo era todo y no era nada en este mar de dudas,pero aun así la quería porque ella era mía.
¡Mi única pertenencia valiosa!
Y, ahora que se ha ido, ¿qué me queda?
Si ya no puedo escuchar su voz, ¡no quiero que trabajen mis oídos!
Si ya no alcanzo a rozar su cuerpo, quiero para el mío, ¡ser rígido como el olvido! "
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