Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
A la Memoria de Jesús de Nazaret
Dioses de Barro
Un quejído ronco, un súspiro atravesado,
una sed de lluvia, penetró por el costado;
Un reguero de sangre busca tortuoso el cauce;
Una madre afligida, un corazón despojado,
una vérdad incompleta, de los dioses de barro;
Un amor entregado en cruz a los demonios,
con sus manos y sus pies cruelmente atravesados,
su cuerpo malherido se marchó,
sin emitir un solo latido,
y el poder del amor se acercó a mi alma,
para explicarme el sentido;
Una víscera de su cuerpo se llevó inmisericorde,
tódos mis pensamientos,
y el crepúsculo de la noche cristalizó en el aire,
tódos mis sentimientos;
Es la vérdad incompleta de los dioses de barro,
que no céjan de graznar, ¡Jesús, nó se ha salvado!.
Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados