CIBELES
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tres adolescentes llenas de ilusiones
deseosas de saber sobre amores
fueron a visitar a una echadora de cartas.
No era tarot, era baraja Heraclio Fournier,
la misma que sus abuelos utilizaban para jugar al mus.
La casa era antigua, techos altos,
muebles viejos, todo limpio,
acogedora en un barrio céntrico
de la ciudad en la que nacieron,
señora dulce, sonriente, cordial.
Hospitalaria, con ojos brillantes,
afables, las invitó a sentar.
Me llamo Ernestina, queréis
de vuestros amores averiguar
las niñas reían, Ernestina sonreía.
Comenzó una por una,
baraja, corta, elige siete cartas,
haz una pregunta,
no te inquietes,
vuelve a preguntar.
A una de las jóvenes le dijo
tu amor no es trigo limpio
y acertó.
Te engañarán muchas veces
y acertó.
Te casarás, te desilusionarás
y acertó.
Te irás a vivir a puerto de mar
y acertó.
Te casarás dos veces
está por ver si acertó.
Pagaron cuatro perras a Dña. Ernestina
ella las invitó a merendar.
Nunca volvieron a verla,
la recordaron muchas veces,
no se creyeron sus visiones,
nunca la olvidarán...
Las niñas, ya mujeres,
no volverán a verla (murió).
¡Cuántas preguntas quedan en el tintero
negro de sus corazones!
deseosas de saber sobre amores
fueron a visitar a una echadora de cartas.
No era tarot, era baraja Heraclio Fournier,
la misma que sus abuelos utilizaban para jugar al mus.
La casa era antigua, techos altos,
muebles viejos, todo limpio,
acogedora en un barrio céntrico
de la ciudad en la que nacieron,
señora dulce, sonriente, cordial.
Hospitalaria, con ojos brillantes,
afables, las invitó a sentar.
Me llamo Ernestina, queréis
de vuestros amores averiguar
las niñas reían, Ernestina sonreía.
Comenzó una por una,
baraja, corta, elige siete cartas,
haz una pregunta,
no te inquietes,
vuelve a preguntar.
A una de las jóvenes le dijo
tu amor no es trigo limpio
y acertó.
Te engañarán muchas veces
y acertó.
Te casarás, te desilusionarás
y acertó.
Te irás a vivir a puerto de mar
y acertó.
Te casarás dos veces
está por ver si acertó.
Pagaron cuatro perras a Dña. Ernestina
ella las invitó a merendar.
Nunca volvieron a verla,
la recordaron muchas veces,
no se creyeron sus visiones,
nunca la olvidarán...
Las niñas, ya mujeres,
no volverán a verla (murió).
¡Cuántas preguntas quedan en el tintero
negro de sus corazones!