edelabarra
Mod. Enseñante. Mod. foro: Una imagen, un poema
Doble amanecer
En algunas pocas ocasiones, la vida nos ha quitado de las manos,
dolorosos tributos, que no supimos comprender ni perdonar,
cuyo dolor solamente pudimos suavizar gracias a un largo y piadoso tiempo, como si fuera un largo e inacabable mate amargo.
Otras veces, las más, nos ha regalado tesoros inapreciables
de los cuales no somos cabalmente conscientes
sino por fugaces momentos en los que damos gracias por nuestra fortuna, que se basa casi en forma excluyente en la familia que tenemos
y que nos llena de felicidad.
En lo personal lo he sentido especialmente,
hasta el punto de pensar que ya no podía ser más feliz,
cuando de repente y como si no fuera bastante,
nos vuelve a regalar un doble amanecer,
en la espera de dos nietas ya adoradas,
si bien aún no han nacido.
Eduardo León de la Barra
En algunas pocas ocasiones, la vida nos ha quitado de las manos,
dolorosos tributos, que no supimos comprender ni perdonar,
cuyo dolor solamente pudimos suavizar gracias a un largo y piadoso tiempo, como si fuera un largo e inacabable mate amargo.
Otras veces, las más, nos ha regalado tesoros inapreciables
de los cuales no somos cabalmente conscientes
sino por fugaces momentos en los que damos gracias por nuestra fortuna, que se basa casi en forma excluyente en la familia que tenemos
y que nos llena de felicidad.
En lo personal lo he sentido especialmente,
hasta el punto de pensar que ya no podía ser más feliz,
cuando de repente y como si no fuera bastante,
nos vuelve a regalar un doble amanecer,
en la espera de dos nietas ya adoradas,
si bien aún no han nacido.
Eduardo León de la Barra