Sentado en la orilla,
miraba al mar oscuro.
Las olas susurraban
a la arena que buscara,
de aquel paisaje hermoso,
la última pincelada.
Mas allí hoy no estabas
solo quedaba imaginar.
La brisa ya no tenía forma
de hacerme trabajar,
pues a mi lado faltaba
el cabello para despeinar.
Lo único que podía arreglar,
eran los pedazos
de mi bomba natural.
Echa añicos por la ausencia.
Pues este año fue,
una solitaria maleta,
y un lado de la cama
que el frío pudo ocupar.
¿Qué era lo que buscaba?
Te podrás preguntar.
Sigo odiando la playa,
es a ti, a quien no dejo de amar.
miraba al mar oscuro.
Las olas susurraban
a la arena que buscara,
de aquel paisaje hermoso,
la última pincelada.
Mas allí hoy no estabas
solo quedaba imaginar.
La brisa ya no tenía forma
de hacerme trabajar,
pues a mi lado faltaba
el cabello para despeinar.
Lo único que podía arreglar,
eran los pedazos
de mi bomba natural.
Echa añicos por la ausencia.
Pues este año fue,
una solitaria maleta,
y un lado de la cama
que el frío pudo ocupar.
¿Qué era lo que buscaba?
Te podrás preguntar.
Sigo odiando la playa,
es a ti, a quien no dejo de amar.