Francisco Aravena
Poeta recién llegado
Manos partidas
Mi puño es un ritmo doloroso en la pared
Tanto que dar
Mis manos sinceras comienzan a quemar
La vida es sencilla y nadie lo entiende igual.
Libros completos escritos en sangre
El corte del papel es lo que me hace continuar
El vino de mis ojos lo cambio por arte
Sabrás lo que es vivir si esas gotas te comienzan a embriagar.
Sonrisas olvidadas
Apretones de manos falsas
Besos de hiel
Y la cuota de alegría no se puede contener.
Temor a caer en el borde del horizonte
Y el afán por saber lo que del otro lado se esconde
Cansado por la emoción del juego
Manos quemadas, castañas olvidadas en el fuego.