espinasyabrojos
Poeta fiel al portal
Dom Perignon
Este es el champán que beben en las fiestas
mujeres vestidas de lentejuelas y reguetoneros
con nítidos lazos negros
bebiendo vino en cartones de leche
con mujeres nalgonas dentro de una piscina.
Aquí estamos en el Jacuzzi
preparando un baño de burbujas para dos
con un suero hecho en américa,
mezclado en Laos y enviado de vuelta
a su sitio de origen.
Es difícil creer que él está en mi baño desnudo
haciendo estallar mi corcho. Que a través de un puñado
de malos acompañantes llorones, garras y falsos perfiles en línea,
lo encontré junto a mí en un urinario,
que a través de ese urinario me meaba
con meado de cerveza clara. Pero aquí estamos,
un año más tarde en mi bañera jugando
como niños, después de luchar en el barro del patio trasero,
haciendo barbas de burbujas y vertiendo champán
de cinco estrellas en nuestras bocas.
Es difícil creer que agua caliente sigue brotando del grifo
de nuestros acuíferos y a pesar de nuestra desnudez y virilidad
ninguno de nosotros se envino la espuma.
Nos dormimos en la chiquitita bañera hecha fuera del mundo
en que el despertó en su tibieza, sin burbujas, mareado
y completamente sin madre.
Este es el champán que beben en las fiestas
mujeres vestidas de lentejuelas y reguetoneros
con nítidos lazos negros
bebiendo vino en cartones de leche
con mujeres nalgonas dentro de una piscina.
Aquí estamos en el Jacuzzi
preparando un baño de burbujas para dos
con un suero hecho en américa,
mezclado en Laos y enviado de vuelta
a su sitio de origen.
Es difícil creer que él está en mi baño desnudo
haciendo estallar mi corcho. Que a través de un puñado
de malos acompañantes llorones, garras y falsos perfiles en línea,
lo encontré junto a mí en un urinario,
que a través de ese urinario me meaba
con meado de cerveza clara. Pero aquí estamos,
un año más tarde en mi bañera jugando
como niños, después de luchar en el barro del patio trasero,
haciendo barbas de burbujas y vertiendo champán
de cinco estrellas en nuestras bocas.
Es difícil creer que agua caliente sigue brotando del grifo
de nuestros acuíferos y a pesar de nuestra desnudez y virilidad
ninguno de nosotros se envino la espuma.
Nos dormimos en la chiquitita bañera hecha fuera del mundo
en que el despertó en su tibieza, sin burbujas, mareado
y completamente sin madre.
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