Después de haber vagado por la avenida larga, ancha y oscura, haciendo parada en la calle de la amargura, y haber andado arrastras, por el fango, te puedo contar que fue una gran terapia, me vuelvo a levantar con mucha fuerza y segura de lo que quiero. Salí y me dirigí a casa, abrí el agua caliente me desnude, me mire al espejo, no pude ver mi cuerpo, tan solo mis ojos,sí sólo mis ojos, en ellos, pude hablar conmigo misma y decir y gritar, ¡ Qué pendeja, si te tienes a ti misma!, ¿ Por qué te permites caer, y encima mendigar arrastras?. Enseguida me metí a la regadera elimine toda aquella suciedad y mi placer fue mas exquisito como ningún otro. Salí a mi habitación y me quite la toalla, esa era la verdad de mi cuerpo desnudo, limpio. Me volví a contemplar, mi cuerpo, mi cabello rizado, mis ojos, mis manos, mis dedos, mis pechos, ¡ Qué belleza, somos divinos, maravillosos y únicos!. Cuantas veces caiga, cuantas veces me levantaré, te levantaré, porque eres mía, soy mía, con toda esa sangre que puede correr en mis venas, con toda esa pasión que me hace enfurecer lo declaro ¡ soy mía y de nadie más!. Me permitiré ser, amar y entregarme, pero únicamente seré mía y de aquél que me ame y me respete.