Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Don Indeciso
Apartado del pueblo, don Indeciso vivía en una cueva, donde no faltaban algunos lujos como el poder escribir, cuando el sol, escondiéndose, permitía el involuntario onanismo en un proceso mental, y la duda era el acierto, y la certeza, de un silencio cuyo aroma sabía a que la luz era corriente... Don Indeciso nunca lo pudo comprobar, limitándose al exilio cerebral en las horas de la oscura cueva, y la lascivia de una roca suave y deslizante expresó en su más alta libidinosidad las humedades florecientes en que esperar al nuevo día. Tal fue la indecisión de don Indeciso que ni llegó a decidir la decisión última: salir de la cueva. Pero lo más sorprendente en esta historia es cómo don Indeciso pudo alguna vez llegar a ella. Todo debió ser un sueño ante la duda, que se mostró desnuda, seduciendo la mano de quien escribe estas letras al amparo de una noche sonriente de estrellas.
Apartado del pueblo, don Indeciso vivía en una cueva, donde no faltaban algunos lujos como el poder escribir, cuando el sol, escondiéndose, permitía el involuntario onanismo en un proceso mental, y la duda era el acierto, y la certeza, de un silencio cuyo aroma sabía a que la luz era corriente... Don Indeciso nunca lo pudo comprobar, limitándose al exilio cerebral en las horas de la oscura cueva, y la lascivia de una roca suave y deslizante expresó en su más alta libidinosidad las humedades florecientes en que esperar al nuevo día. Tal fue la indecisión de don Indeciso que ni llegó a decidir la decisión última: salir de la cueva. Pero lo más sorprendente en esta historia es cómo don Indeciso pudo alguna vez llegar a ella. Todo debió ser un sueño ante la duda, que se mostró desnuda, seduciendo la mano de quien escribe estas letras al amparo de una noche sonriente de estrellas.