Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
El sufrimiento sereno,
de torturas complejas,
que rompen los huesos,
que rompen el alma,
Mas la voluntad espera,
el llamado de la muerte,
con la que libre saldría,
sin esperar ni un instante,
¡Aguardad! ¡Esperad!
que esto no durará por siempre,
la carne quemada apesta,
mis muñones se cierran,
entre el acero candente,
y un grito desgarrante...
Cierro mis ojos,
y susurro al silencio,
que la muerte esta muy cerca,
sin embargo tan distante,
¿Cuanto tiempo ha pasado?
¡Siglos! y mis carceleros divertidos,
me escupen insultos,
arrojándome bazofia,
que se atreven a llamar comida,
Los dedos sin uña,
arden como el infierno,
y mi lengua extraviada,
es un recuerdo de mi pasado...
La sangre se agolpa,
en pústulas y costras,
donde gusanos infames,
se alimentan de mi vida,
¡Vida! ¡ja!
patéticas palabras,
que ni puedo pronunciar,
a cambio solo río,
río para mis adentros,
Con la locura de la fiebre,
con la certeza que pronto,
la dama oscura,
acariciara mis mejillas...
El potro me espera,
esta vez perderé mi otro brazo,
para seguir con mis ojos...
ceguera completa,
y sin embargo jamás veré tan claro,
¡Grito! ¡Odio! ¡Desmayo!
que los látigos ya no me duelen,
las patadas me dan igual,
al fin el misterio buscado,
se presenta ante mí...
Con capa oscura,
bordada de lágrimas,
recoge mi alma,
con la sonrisa materna,
haciéndome el amor de manera etérea,
con el hechizo sublime...
al saberme suyo...
A lo lejos vislumbro,
mi cadáver en trozos,
comido por perros,
devorado por ratas...
El sello se ha cubierto,
con mis labios en su boca,
con mis manos en su cintura,
cobijado en su manto,
Veré el mas allá,
sin haber comprendido...
el absurdo acá con su compleja "Realidad"
L.V.
de torturas complejas,
que rompen los huesos,
que rompen el alma,
Mas la voluntad espera,
el llamado de la muerte,
con la que libre saldría,
sin esperar ni un instante,
¡Aguardad! ¡Esperad!
que esto no durará por siempre,
la carne quemada apesta,
mis muñones se cierran,
entre el acero candente,
y un grito desgarrante...
Cierro mis ojos,
y susurro al silencio,
que la muerte esta muy cerca,
sin embargo tan distante,
¿Cuanto tiempo ha pasado?
¡Siglos! y mis carceleros divertidos,
me escupen insultos,
arrojándome bazofia,
que se atreven a llamar comida,
Los dedos sin uña,
arden como el infierno,
y mi lengua extraviada,
es un recuerdo de mi pasado...
La sangre se agolpa,
en pústulas y costras,
donde gusanos infames,
se alimentan de mi vida,
¡Vida! ¡ja!
patéticas palabras,
que ni puedo pronunciar,
a cambio solo río,
río para mis adentros,
Con la locura de la fiebre,
con la certeza que pronto,
la dama oscura,
acariciara mis mejillas...
El potro me espera,
esta vez perderé mi otro brazo,
para seguir con mis ojos...
ceguera completa,
y sin embargo jamás veré tan claro,
¡Grito! ¡Odio! ¡Desmayo!
que los látigos ya no me duelen,
las patadas me dan igual,
al fin el misterio buscado,
se presenta ante mí...
Con capa oscura,
bordada de lágrimas,
recoge mi alma,
con la sonrisa materna,
haciéndome el amor de manera etérea,
con el hechizo sublime...
al saberme suyo...
A lo lejos vislumbro,
mi cadáver en trozos,
comido por perros,
devorado por ratas...
El sello se ha cubierto,
con mis labios en su boca,
con mis manos en su cintura,
cobijado en su manto,
Veré el mas allá,
sin haber comprendido...
el absurdo acá con su compleja "Realidad"
L.V.