José Lucena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quizás necesite la brisa del ocaso
para ser escribano de mi propia muerte.
Quizás no hay cenizas en estos ojos miel
pero si mucha sangre en las grietas
Aquí hay un alma para pintar una vida
y unas costillas que se pudren en el sol.
Quizás siga delineando la esperanza
y en un silencio fúnebre preguntar:
¿Dónde nacen los crepúsculos?
Aquí hay un ser que murió ya hace tiempo
pero respiran sus versos
en su mundo de bahareque.
Llegará otra década
y con mis ojos rojizos de tanta muerte
sería capaz de preguntar:
¿Dónde nacen los crepúsculos?
para ser escribano de mi propia muerte.
Quizás no hay cenizas en estos ojos miel
pero si mucha sangre en las grietas
Aquí hay un alma para pintar una vida
y unas costillas que se pudren en el sol.
Quizás siga delineando la esperanza
y en un silencio fúnebre preguntar:
¿Dónde nacen los crepúsculos?
Aquí hay un ser que murió ya hace tiempo
pero respiran sus versos
en su mundo de bahareque.
Llegará otra década
y con mis ojos rojizos de tanta muerte
sería capaz de preguntar:
¿Dónde nacen los crepúsculos?
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