Camy
Camelia Miranda
Patricia Guzmán (Caracas, Venezuela, 1960). Poeta y ensayista venezolana, comunicadora social egresada de la UCAB. Autora de ocho libros de poesía. Su nombre ha sido incluido en las más importantes antologías de poesía venezolana. Como ensayista ha compilado y prologado las obras completas de figuras tutelares de la poesía venezolana como Ana Enriqueta Terán, Reyna Rivas, Hanni Ossott y Ramón Palomares. Obtuvo el doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de La Sorbona. En su trayectoria profesional destaca tanto la dirección de suplementos literarios de los más reconocidos medios, como su desempeño académico como profesora de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello, de la que fue directora.
El cielo tiene un lado sordo
El cielo tiene un lado sordo
Conviene abrir las cajas
Empacar los ojos
Asentir en el vacío del vacío
Contemplarnos
piadosamente
El cielo tiene un lado sordo
Quién alcanzará la luz de los oídos
Quién hará girar la caja
Y hallará morada la conciencia informe
Y hallará morada la respiración sorda
Y en la ventana encarnará la sombra
En ayuno Para dar inicio
Ahora que el horror retumba en el cielo de sus bocas
Enormes, por el canto de los que les falta
Enormes, por el rojo de su lengua
Cargando sus corazones como geranios mutilados
Deseosos de plantarse aquí
Enterrar el alimento que no tuvieron tiempo de acercar a la lengua de los pájaros
Fatigados del aire
Fatigados de respirar
El cielo tiene un lado sordo
Asienten entre cajas
Y la espera pesa sobre sus párpados
Y la espera pesa debajo del viento
Debajo del lado sordo del cielo
Que les corona con plumajes encendidos
Encendidos como tulipanes enjaulados
En el lado sordo del cielo
La Virgen del árbol seco (Inédito).
Primera parte
Siento voces que me llaman
Un clamor perfumado de arboledas tupidas de soledad
donde claman pájaros, abundantes pájaros,
congregados entre las ramas de un árbol seco
En medio del que se halla, protegida por un precioso ovalo, una Virgen,
una diminuta y hermosa figura de mujer cubierta por un largo manto que/
cae con gran delicadeza
Y entre sus brazos sostiene a un niño dorado
quien ha convocado pájaros de melodioso pero entristecido canto
Los pájaros yacen expuestos espiritualmente
Los anima el deseo de librarse del peso de las culpas
Culpas que desconocen, pero sienten el peso
El peso turbador de la belleza manifiesta, de la belleza prístina
Del amor consumado y aun así casto
Embriagados por la divina luz en sus corazones turbados
buscan refugio entre los huecos de los acantilados sembrados/
de débiles y pestilentes flores
Allí, entre las cavernas de piedra, hemos de encontrarnos, antes de rendir
tributo a la Virgen, y gustar el mosto de granada
Embriagados espiritualmente podemos divisar, entre las ramas del árbol seco,
la llama de la divina luz en el pecho del niño dorado que sostiene/
la purísima figura de la Virgen
Descargable: En la desnudez de la luz, brevísima antología arbitraria; junto a 14 poetas venezolanas.
https://lawebdelasalud.com/en-la-desnudez-de-la-luz-voces-de-15-poetas-venezolanas/
http://laparadapoetica.blogspot.com/2017/08/patricia-guzman-soledad-intacta.html