Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
A la vera del más profundo sueño
a la muerte vi triste y fatigada,
tenaz llanto en su cara descarnada
le hacía semejar niño pequeño.
Calló, de pronto, al verme y frunció el ceño,
parecía nerviosa y desconfiada;
aun vacía, vi luz en su mirada
que mostrar intentaba con empeño.
Saber quise la causa de su llanto;
duda un poco, mas, dice convencida.
¿Porqué el mundo con odio me lapida?.
¿Por qué mi nombre les asusta tanto?.
¡No lo entiendo y, a veces no lo aguanto,
si yo soy el otro rostro de la vida!.
Inclina la cabeza, derrotado.
Tanátos inmortal luce afligido:
el miedo pierde su total sentido,
con parsimonia, me senté a su lado.
Le dije, amigo, todo es resultado
de mezclar lo absoluto y restringido
por eso, el ser humano, confundido,
solamente mal en ti ha contemplado.
Olvida que la noche es la simiente
de azules y más bellos despertares,
que nuevos y divinos avatares
cerrados, ven los ojos de la gente.
La parca me miró seria y sonriente
vacías ya, sus cuencas de pesares.
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