¡Quién eres!
que te infundes en mi sangre
por mi alma deambulas
y cada mañana,
como el mayor de los regalos,
me das la alegría de contemplar
la belleza más pequeña de mis plantas.
Cómo hacer
para cambiar mi cara
y tatuarme una sonrisa
cuando miro a los que quiero,
saltando a mi boca
lo que en mi corazón salta.
¡Tan pequeño eres
que te cuelas en todas las almas
y desde ellas me miras
avivando mi mirada!
haciendo que disfrute
con todos los cantos
que la vida me canta.
Déjame verte
mariposa alada,
sueño de mis noches
caricia tenue.
Déjame que sienta
tu espíritu rojo
como una brasa
en medio de mi vientre.
Déjame que atrape
tu aliento fugaz
que todo lo aclara
y me llena de paz
cada mañana.
que te infundes en mi sangre
por mi alma deambulas
y cada mañana,
como el mayor de los regalos,
me das la alegría de contemplar
la belleza más pequeña de mis plantas.
Cómo hacer
para cambiar mi cara
y tatuarme una sonrisa
cuando miro a los que quiero,
saltando a mi boca
lo que en mi corazón salta.
¡Tan pequeño eres
que te cuelas en todas las almas
y desde ellas me miras
avivando mi mirada!
haciendo que disfrute
con todos los cantos
que la vida me canta.
Déjame verte
mariposa alada,
sueño de mis noches
caricia tenue.
Déjame que sienta
tu espíritu rojo
como una brasa
en medio de mi vientre.
Déjame que atrape
tu aliento fugaz
que todo lo aclara
y me llena de paz
cada mañana.