Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Deja que la ropa que cubre tu piel
Me demuestre lo que mis ojos
No han podido descubrir
En éste tiempo de compartirnos,
Todo el tiempo ha transcurrido entre nosotros
Pero tus montañas no se han abierto hacia mí.
Ya va mucho tiempo
Desde que por primera vez anduve tus colinas
Y me recosté sobre ti,
Para relajar mi cuerpo, agotado por malos pasos.
Tu cuerpo me ha servido de cuna
Y mis llantos han encontrado serenidad
En el fondo de tus mares,
Que suenan como eco de lo que un día concebiste
Cuando me llevaste a conocerte.
Pero ahora que te miro con claridad
Veo en lo que te he convertido,
He pervertido tus brazos
Y te he convertido en algo desastroso,
Me avergüenzo de todo el mal que te causo,
Tanto que me has dado
Y lo que hago es desaparecerte.
Ojala que ésta noche caigan las estrellas
Que te transforman en princesa,
Que te lleven a volar y te defiendan de mí.
Dulce ciudad….
No permita Dios que te siga viendo
Deja que me lleve el viento,
Libérate de mí.
Me demuestre lo que mis ojos
No han podido descubrir
En éste tiempo de compartirnos,
Todo el tiempo ha transcurrido entre nosotros
Pero tus montañas no se han abierto hacia mí.
Ya va mucho tiempo
Desde que por primera vez anduve tus colinas
Y me recosté sobre ti,
Para relajar mi cuerpo, agotado por malos pasos.
Tu cuerpo me ha servido de cuna
Y mis llantos han encontrado serenidad
En el fondo de tus mares,
Que suenan como eco de lo que un día concebiste
Cuando me llevaste a conocerte.
Pero ahora que te miro con claridad
Veo en lo que te he convertido,
He pervertido tus brazos
Y te he convertido en algo desastroso,
Me avergüenzo de todo el mal que te causo,
Tanto que me has dado
Y lo que hago es desaparecerte.
Ojala que ésta noche caigan las estrellas
Que te transforman en princesa,
Que te lleven a volar y te defiendan de mí.
Dulce ciudad….
No permita Dios que te siga viendo
Deja que me lleve el viento,
Libérate de mí.