Lírico.
Exp..
E. V
Es la serenidad que surge, el canto
hermosamente tierno, del delirio
con vida sometida, alta tarea
de ser entrega pura, por misterio.
No necesita más la luz del mundo,
si apenas nos consuela el tiempo al darnos
su rauda singladura. Un discursivo
latido nos alienta y nos empuja
hacia el cálido amor de nuestra sangre.
Es la serenidad que surge, el canto
hermosamente tierno, del delirio
con vida sometida, alta tarea
de ser entrega pura, por misterio.
No necesita más la luz del mundo,
si apenas nos consuela el tiempo al darnos
su rauda singladura. Un discursivo
latido nos alienta y nos empuja
hacia el cálido amor de nuestra sangre.