Con una flor
caminaba entre las tumbas,
cuando observé que algo brillaba
al final del pasillo,
me acerqué...
era una placa de bronce,
la tome entre mis manos
y el polvo soplé.
En ese momento las estatuas
comenzaron a llorar
y los pájaros volaron
arrojando pétalos
de color ámbar.
Quedé sorprendido
al ver esa rareza,
de pronto el silencio
lleno el lugar
con destellos de luz
en la cruz central
y mariposas que salían
de los aljibes,
que extraño ,
en este lugar
no hay aljibes.
Me vino a mi memoria
en esa casa
había uno de color ladrillo,
solíamos meter la cabeza
gritar nuestros nombres
y oír el eco,
¡dulce niña...!
¡en que estrella estarás...!
El eco de mi nombre
se lo llevo el aljibe,
el tuyo quedo grabado
en la placa de bronce
que esta entre mis manos.
Rodolfo Sultais
caminaba entre las tumbas,
cuando observé que algo brillaba
al final del pasillo,
me acerqué...
era una placa de bronce,
la tome entre mis manos
y el polvo soplé.
En ese momento las estatuas
comenzaron a llorar
y los pájaros volaron
arrojando pétalos
de color ámbar.
Quedé sorprendido
al ver esa rareza,
de pronto el silencio
lleno el lugar
con destellos de luz
en la cruz central
y mariposas que salían
de los aljibes,
que extraño ,
en este lugar
no hay aljibes.
Me vino a mi memoria
en esa casa
había uno de color ladrillo,
solíamos meter la cabeza
gritar nuestros nombres
y oír el eco,
¡dulce niña...!
¡en que estrella estarás...!
El eco de mi nombre
se lo llevo el aljibe,
el tuyo quedo grabado
en la placa de bronce
que esta entre mis manos.
Rodolfo Sultais
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