Sira
Poeta fiel al portal
Edén
Tengo prisa. Prisa por vivir.
No temo el mañana incierto,
tan sólo abomino el pretexto
del propio pavor a sufrir.
Quiero saber un poco más
cada día; culminar cada nueva
conquista con una sonrisa
en los labios.
Y, desde el fondo de mi alma,
espero que sea siempre así
porque nunca fui una creyente
del tan renombrado consuelo
del llanto.
No necesito ser ningún sabio
para entender que, tal vez,
el secreto más grande
que la dicha custodie sea,
sencillamente, aprender a ver
la belleza exquisita del prado
a pesar de todas las flores
que se ennegrecieron
y deshojaron.
Tengo prisa. Prisa por vivir.
No temo el mañana incierto,
tan sólo abomino el pretexto
del propio pavor a sufrir.
Quiero saber un poco más
cada día; culminar cada nueva
conquista con una sonrisa
en los labios.
Y, desde el fondo de mi alma,
espero que sea siempre así
porque nunca fui una creyente
del tan renombrado consuelo
del llanto.
No necesito ser ningún sabio
para entender que, tal vez,
el secreto más grande
que la dicha custodie sea,
sencillamente, aprender a ver
la belleza exquisita del prado
a pesar de todas las flores
que se ennegrecieron
y deshojaron.
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