cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL ALBA:
Alba amanecer del siguiente día, cuando el sol invita a la Naturaleza, abrir sus ojos; a los pájaros cantar sus trinos; las flores abrir sus pétalos, y al mundo gozar ese paisaje.
Contrasta esa imagen con el ALBA (Alianza Bolivariana Para las Américas) de un grupo de mandatarios que se mostraron a su pueblo con hábitos blancas, cuando los aceptaron como su presidente.
Bajo aquella túnica blanca, con el tiempo, los ciudadanos descubrieron el engaño. De aquellos farsantes; unos se enquistaron en el poder, como impunes dictadores, mandones y soberbios , sometiendo a su pueblo a la esclavitud, sin derecho a reclamo, con el cañón de un arma en la boca, prohibiendo todo comentario en su contra, por cualquier medio particular o de información.
Aprendices de sus amos con el poder del que abusan, acallaron el triunfo de la democracia por tantos años añorada, emulando, a: Somoza. Ubico. Trujillo. Castro. Hitler. Chávez, y tantos otros que por higiene de mi pluma se niega a seguir nombrando, que asesinaron la paz, tranquilidad y libertad que asiste a los pueblos libres de vivir en democracia.
La ignominia del poder absoluto de lo que fue un sandinista con ideología en el camino distorsionada, está en Ortega en Nicaragua, con la ambición de permanencia en el poder, y que se revirtió en Honduras, con las mismas pretensiones de Zelaya. En la balanza de los hondureños, está aceptar, otro dictador en ciernes, o la acción militar de no permitirlo, aunque se habla de un golpe de Estado por cierto ya proscrito en salud de la democracia, sin embargo garantizan nuevas elecciones; cubierto el período legal del que fuera presidente de la República de Honduras.
En mí país, 1954, hubo una invasión armada, de vende patrias, auspiciado en ese entonces por altos funcionarios de los EE.UU. por interese comerciales, del negocio del banano, que por años venían explotando e importando a otros países dichos funcionarios, sin pagar un solo centavo por ese derecho. Cuando el presidente constitucional de la República de Guatemala, el Coronel Jacobo Arbenz Guzmán, los obligó al pago con un impuesto de dos centavos (Q0.2) de quetzal, por caja de banano, decidieron invadirlo con la fuerza de las armas. Lo derrocaron, lo humillaron y lo expulsaron del país, acusándolo de comunista. (Todo en el libro: Fruta Amarga) En ese momento la Organización de la Naciones Unidas, (ONU) y otras organizaciones de la misma índole, no pronunciaron palabra alguna, fue un cómplice silencioso. Muy diferente al presente caso de Honduras que raya en escándalo. Escuchando solamente el argumento de Zelaya y no los motivos por el cual se hizo acreedor de su expulsión, al desobedecer, a la autoridad que tienen el deber de velar por la Constitución de la República de Honduras, en la que calló en flagrante violación. Lo grave del caso y en razón de la defensa de un ex presidente, se cerraron las fronteras de Guatemala, el Salvador y Nicaragua, vedando el derecho del libre comercio, importándole al presidente Colom de Guatemala, las pérdidas millonarias en dólares. Lo más irónico del caso es el ofrecimiento de varios mandatarios entre ellos el de mí país, y de manera insólita el del el secretario Insulza, para acompañar al señor Zelaya, a rescatar su mandato como presidente de la República de Honduras.
A la distancia de los años, y porque me figuro las leyes de las Instituciones permanecen, no así sus funcionarios por obvias razones, me indigna el trato tan marcadamente diferente, el caso Arbenz y Zelaya, por cuya razón si hubiesen velado por la inamovilidad del presidente Arbenz, mi país Guatemala, no hubiese tenido solamente diez (10) años de primavera democrática, sino que en estos momentos fuéramos un país, desarrollado y progresista.
Cristóbal monzón lemus.
Alba amanecer del siguiente día, cuando el sol invita a la Naturaleza, abrir sus ojos; a los pájaros cantar sus trinos; las flores abrir sus pétalos, y al mundo gozar ese paisaje.
Contrasta esa imagen con el ALBA (Alianza Bolivariana Para las Américas) de un grupo de mandatarios que se mostraron a su pueblo con hábitos blancas, cuando los aceptaron como su presidente.
Bajo aquella túnica blanca, con el tiempo, los ciudadanos descubrieron el engaño. De aquellos farsantes; unos se enquistaron en el poder, como impunes dictadores, mandones y soberbios , sometiendo a su pueblo a la esclavitud, sin derecho a reclamo, con el cañón de un arma en la boca, prohibiendo todo comentario en su contra, por cualquier medio particular o de información.
Aprendices de sus amos con el poder del que abusan, acallaron el triunfo de la democracia por tantos años añorada, emulando, a: Somoza. Ubico. Trujillo. Castro. Hitler. Chávez, y tantos otros que por higiene de mi pluma se niega a seguir nombrando, que asesinaron la paz, tranquilidad y libertad que asiste a los pueblos libres de vivir en democracia.
La ignominia del poder absoluto de lo que fue un sandinista con ideología en el camino distorsionada, está en Ortega en Nicaragua, con la ambición de permanencia en el poder, y que se revirtió en Honduras, con las mismas pretensiones de Zelaya. En la balanza de los hondureños, está aceptar, otro dictador en ciernes, o la acción militar de no permitirlo, aunque se habla de un golpe de Estado por cierto ya proscrito en salud de la democracia, sin embargo garantizan nuevas elecciones; cubierto el período legal del que fuera presidente de la República de Honduras.
En mí país, 1954, hubo una invasión armada, de vende patrias, auspiciado en ese entonces por altos funcionarios de los EE.UU. por interese comerciales, del negocio del banano, que por años venían explotando e importando a otros países dichos funcionarios, sin pagar un solo centavo por ese derecho. Cuando el presidente constitucional de la República de Guatemala, el Coronel Jacobo Arbenz Guzmán, los obligó al pago con un impuesto de dos centavos (Q0.2) de quetzal, por caja de banano, decidieron invadirlo con la fuerza de las armas. Lo derrocaron, lo humillaron y lo expulsaron del país, acusándolo de comunista. (Todo en el libro: Fruta Amarga) En ese momento la Organización de la Naciones Unidas, (ONU) y otras organizaciones de la misma índole, no pronunciaron palabra alguna, fue un cómplice silencioso. Muy diferente al presente caso de Honduras que raya en escándalo. Escuchando solamente el argumento de Zelaya y no los motivos por el cual se hizo acreedor de su expulsión, al desobedecer, a la autoridad que tienen el deber de velar por la Constitución de la República de Honduras, en la que calló en flagrante violación. Lo grave del caso y en razón de la defensa de un ex presidente, se cerraron las fronteras de Guatemala, el Salvador y Nicaragua, vedando el derecho del libre comercio, importándole al presidente Colom de Guatemala, las pérdidas millonarias en dólares. Lo más irónico del caso es el ofrecimiento de varios mandatarios entre ellos el de mí país, y de manera insólita el del el secretario Insulza, para acompañar al señor Zelaya, a rescatar su mandato como presidente de la República de Honduras.
A la distancia de los años, y porque me figuro las leyes de las Instituciones permanecen, no así sus funcionarios por obvias razones, me indigna el trato tan marcadamente diferente, el caso Arbenz y Zelaya, por cuya razón si hubiesen velado por la inamovilidad del presidente Arbenz, mi país Guatemala, no hubiese tenido solamente diez (10) años de primavera democrática, sino que en estos momentos fuéramos un país, desarrollado y progresista.
Cristóbal monzón lemus.