salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Bajo el verde acebuche, cuán frondoso
-yendo a la fuente de la Bicha está-,
se detiene el corredor sudoroso
a la sombra que su ancha copa da,
oyendo de grillos el "grillear",
el sonoro murmullo del Genil,
de la cigarra el continuo aserrar,
el croar de la rana en el junquil.
Si la Ciudad es llena de calor,
vengo,al caer la tarde, a estar
bajo de su fina hoja el airear,
huyendo del bullicio, del sopor,
teniendo la frescura que él le da
a mi cuerpo, que acalorado está.
(bajo la frescura del acebuche
échome a recordar:
Me talaron el yo como a una encina
¡y tanto me dolió la herida aquella...!,
que me ha dejado una recordada huella,
pues yo era en la llama de luz divina.
Y se me fue la rosa con la espina.
´la miel con el acíbar y la estrella
con el día en el alba clara y bella.
(El peso ilusorio ya no me inclina.)
Un insstante -¡qué instante!-,la llamada,
el encuentro que tuve...,y el despido.
En cueros yo me encontré,malherido,
teniendo congojas de madrugada...
No sabía qué hacer en el desvelo
de viivir sin la luz de aquel süelo.
-yendo a la fuente de la Bicha está-,
se detiene el corredor sudoroso
a la sombra que su ancha copa da,
oyendo de grillos el "grillear",
el sonoro murmullo del Genil,
de la cigarra el continuo aserrar,
el croar de la rana en el junquil.
Si la Ciudad es llena de calor,
vengo,al caer la tarde, a estar
bajo de su fina hoja el airear,
huyendo del bullicio, del sopor,
teniendo la frescura que él le da
a mi cuerpo, que acalorado está.
(bajo la frescura del acebuche
échome a recordar:
Me talaron el yo como a una encina
¡y tanto me dolió la herida aquella...!,
que me ha dejado una recordada huella,
pues yo era en la llama de luz divina.
Y se me fue la rosa con la espina.
´la miel con el acíbar y la estrella
con el día en el alba clara y bella.
(El peso ilusorio ya no me inclina.)
Un insstante -¡qué instante!-,la llamada,
el encuentro que tuve...,y el despido.
En cueros yo me encontré,malherido,
teniendo congojas de madrugada...
No sabía qué hacer en el desvelo
de viivir sin la luz de aquel süelo.