laureano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sentado en el borde de la pileta, frente a la sombra de un paraíso viejo bajo la luz de la luna.
Un calor suave envuelve la noche y un pájaro corre silenciosamente entre hojas caídas.
El agua a punto de rebalsar y mojar mis dedos apoyados en el cemento de la pileta y a la vez a punto de mojar la tierra y de dar de beber al pasto mientras el paraíso me observa con sus ramas y sus hojas y la luna conversa a solas con una estrella borracha y alegre por un licor que el viento le obsequio la noche anterior.
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