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El alma que esperé

darkneside

Poeta recién llegado
Te conocí como quien roza
un verso escrito en otro tiempo,
un eco que arrastró el viento
hasta mi voz temblorosa.
Eras la línea preciosa
que faltaba en mi poema,
la flor que brota en la niebla
sin que el invierno la venza,
eras tú, la coincidencia
que hizo que el mundo valiera.

Tus ojos, dos lunas tardías,
me hablaban sin decir nada,
como un rumor que se guarda
donde las sombras confían.
Y en el temblor de aquel día
mis silencios despertaron,
las grietas de mi pasado
cobraron sentido al verte,
como si todo en la suerte
hubiera siempre esperado.

Tu risa, el canto del río
que desarma los inviernos,
tu voz, el eco del tiempo
que me devuelve al vacío.
Eras el fuego y el frío,
la pregunta y la certeza,
una huella en la maleza
que guía sin preguntar,
un farol en el azar
de esta vida que tropieza.

¿De dónde vienes, viajera
de sueños y despedidas?
¿De qué polvo, de qué vidas
se tejió tu primavera?
No importa, pues de la espera
nace el milagro callado,
y si este amor fue sembrado
en los campos de lo eterno,
entenderé que mi invierno
era el precio por hallarlo.

Hoy mis manos tienen rumbo,
hoy mi pecho sabe al fuego,
hoy mi alma lleva el credo
de los que en el amor triunfan.
Que si en tus ojos me hundo
es para nunca volver,
porque al verte, alma gemela,
no hay sombra que pueda arder,
y el destino, al fin, revela
que todo fue por nacer.
 
Te conocí como quien roza
un verso escrito en otro tiempo,
un eco que arrastró el viento
hasta mi voz temblorosa.
Eras la línea preciosa
que faltaba en mi poema,
la flor que brota en la niebla
sin que el invierno la venza,
eras tú, la coincidencia
que hizo que el mundo valiera.

Tus ojos, dos lunas tardías,
me hablaban sin decir nada,
como un rumor que se guarda
donde las sombras confían.
Y en el temblor de aquel día
mis silencios despertaron,
las grietas de mi pasado
cobraron sentido al verte,
como si todo en la suerte
hubiera siempre esperado.

Tu risa, el canto del río
que desarma los inviernos,
tu voz, el eco del tiempo
que me devuelve al vacío.
Eras el fuego y el frío,
la pregunta y la certeza,
una huella en la maleza
que guía sin preguntar,
un farol en el azar
de esta vida que tropieza.

¿De dónde vienes, viajera
de sueños y despedidas?
¿De qué polvo, de qué vidas
se tejió tu primavera?
No importa, pues de la espera
nace el milagro callado,
y si este amor fue sembrado
en los campos de lo eterno,
entenderé que mi invierno
era el precio por hallarlo.

Hoy mis manos tienen rumbo,
hoy mi pecho sabe al fuego,
hoy mi alma lleva el credo
de los que en el amor triunfan.
Que si en tus ojos me hundo
es para nunca volver,
porque al verte, alma gemela,
no hay sombra que pueda arder,
y el destino, al fin, revela
que todo fue por nacer.
Hya personas y amores que nos marcan para toda la vida.

Saludos
 
Te conocí como quien roza
un verso escrito en otro tiempo,
un eco que arrastró el viento
hasta mi voz temblorosa.
Eras la línea preciosa
que faltaba en mi poema,
la flor que brota en la niebla
sin que el invierno la venza,
eras tú, la coincidencia
que hizo que el mundo valiera.

Tus ojos, dos lunas tardías,
me hablaban sin decir nada,
como un rumor que se guarda
donde las sombras confían.
Y en el temblor de aquel día
mis silencios despertaron,
las grietas de mi pasado
cobraron sentido al verte,
como si todo en la suerte
hubiera siempre esperado.

Tu risa, el canto del río
que desarma los inviernos,
tu voz, el eco del tiempo
que me devuelve al vacío.
Eras el fuego y el frío,
la pregunta y la certeza,
una huella en la maleza
que guía sin preguntar,
un farol en el azar
de esta vida que tropieza.

¿De dónde vienes, viajera
de sueños y despedidas?
¿De qué polvo, de qué vidas
se tejió tu primavera?
No importa, pues de la espera
nace el milagro callado,
y si este amor fue sembrado
en los campos de lo eterno,
entenderé que mi invierno
era el precio por hallarlo.

Hoy mis manos tienen rumbo,
hoy mi pecho sabe al fuego,
hoy mi alma lleva el credo
de los que en el amor triunfan.
Que si en tus ojos me hundo
es para nunca volver,
porque al verte, alma gemela,
no hay sombra que pueda arder,
y el destino, al fin, revela
que todo fue por nacer.
Vaya vaya, Darkneside, me encantan tus letras, como juegas con las imágenes volteas en mundo y lo vuelves a armar, tienes eso de ir anos amarrando en tus versos hasta ya, lo estamos disfrutando. con admiración Ecos
 
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