El amante cree e imagina un amor poderoso
el de las entregas sin condiciones, con miedos y temores
la sospecha de ausencia los convierte en polvo cósmico, invisibles y perdidos
el amante busca para encontrar, para quedarse, para soñar y morir.
A veces aman a una mujer fantástica, sin formas ni voz, aman la esperanza
y terminan ahogados entre aguas de sangre y entre sombras.
El amante busca el amor y de un golpe el dolor
llega sin avisar, sin letreros ni advertencias, golpe de amor, tortura de noches
mas la soledad no es su tormento, el calvario es no saber si llegará otro amor, si está lejana o yace sepultada y aún muerta la amará entre abismos sin senderos, sin luz, entre la vida y la muerte, entre aguas que ya no lo son, entre cielos nocturnos que ya apagaron sus estrellas.
Y tatuamos el humo una pareja fundida en carne y ser, el fuego vaporiza la imagen,
y el autor traga las cenizas cómplices y testigo de esa efímera visión
creyente del amor, ninguna bala de plomo matará su ilusión vivirá con dolor.
El amante crea su oasis, conquistan con su canto para atraer ese amor
solo que la arena del desierto es su destino, palabras al viento, poemas de silencio, oídos que no existen, tímpanos cerrados por antiguos dolores, por miedos, cansados ya de creer y con el alma derramada en una entrega pasada. Sus ojos también se cerraron.
El amante del amante es tal ves su propia soledad, su resignada condición pero es imbatible en su búsqueda, en el querer encontrar, en el querer amar, tal ves la soledad es su mejor amante, la que nunca abandona, la que con él fusiona su existencia y lealtad, quizás la compañera ideal, la que jamás dejará de amarte. Bienvenida a veces, soledad.
Solo no me cubras demasiado, me puedes matar Bienvenida a veces, soledad.
Alex
el de las entregas sin condiciones, con miedos y temores
la sospecha de ausencia los convierte en polvo cósmico, invisibles y perdidos
el amante busca para encontrar, para quedarse, para soñar y morir.
A veces aman a una mujer fantástica, sin formas ni voz, aman la esperanza
y terminan ahogados entre aguas de sangre y entre sombras.
El amante busca el amor y de un golpe el dolor
llega sin avisar, sin letreros ni advertencias, golpe de amor, tortura de noches
mas la soledad no es su tormento, el calvario es no saber si llegará otro amor, si está lejana o yace sepultada y aún muerta la amará entre abismos sin senderos, sin luz, entre la vida y la muerte, entre aguas que ya no lo son, entre cielos nocturnos que ya apagaron sus estrellas.
Y tatuamos el humo una pareja fundida en carne y ser, el fuego vaporiza la imagen,
y el autor traga las cenizas cómplices y testigo de esa efímera visión
creyente del amor, ninguna bala de plomo matará su ilusión vivirá con dolor.
El amante crea su oasis, conquistan con su canto para atraer ese amor
solo que la arena del desierto es su destino, palabras al viento, poemas de silencio, oídos que no existen, tímpanos cerrados por antiguos dolores, por miedos, cansados ya de creer y con el alma derramada en una entrega pasada. Sus ojos también se cerraron.
El amante del amante es tal ves su propia soledad, su resignada condición pero es imbatible en su búsqueda, en el querer encontrar, en el querer amar, tal ves la soledad es su mejor amante, la que nunca abandona, la que con él fusiona su existencia y lealtad, quizás la compañera ideal, la que jamás dejará de amarte. Bienvenida a veces, soledad.
Solo no me cubras demasiado, me puedes matar Bienvenida a veces, soledad.
Alex
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