draco7
Draco Antares
De "El Libro Negro de la Soledad"
Libro 5
El Abismo de Antares
Capítulo -I-
La puerta de la codicia
Libro 5
El Abismo de Antares
Capítulo -I-
La puerta de la codicia
(Mi abatido razonar, idiota , odiado)
Pretendes condicionar al amor
a tu corazón egoísta y arbitrario;
juegas a vivir lo más maravilloso,
y sólo obtienes migajas de
un supuesto amor eterno.
Construyes paraísos en la arena,
olvidas de la vida lo que has recibido;
matas con tu locura estúpida,
los sentimientos que te cuidaron,
que te criaron a lo largo de tu vida.
Dentro de tu egoísmo irracional,
ves el egoísmo ajeno;
te levantas como juzgador y juez,
y tomas a tu conveniencia,
la parte del amor que según tu mereces.
Rebelde, te crees triunfante,
colosal, llena de razón,
pero sufres en silencio
la agonía de tus estupideces,
las malas decisiones que no quieres ver.
Se burlaron de ti,
como tu ahora lo haces conmigo;
te dejaron en el abandono,
te humillaron, te estrujaron
y te tiraron a la basura.
Lo mismo me hiciste,
jugaste al amor con mi corazón,
y al último lo mancillaste
como a un leproso moribundo,
supiste hacerme sufrir.
Te veo sola, altiva,
queriendo encontrarte a ti misma,
a la felicidad fatua del amor olvidado;
y es cuando me pregunto,
¿dónde está ese hombre maravilloso?;
ese con quien vivías lo que
con nadie y que te amaba
por sobre todas las cosas,
¿dónde está?;
te vio la cara de estúpida...
y tu me la viste a mi.
a tu corazón egoísta y arbitrario;
juegas a vivir lo más maravilloso,
y sólo obtienes migajas de
un supuesto amor eterno.
Construyes paraísos en la arena,
olvidas de la vida lo que has recibido;
matas con tu locura estúpida,
los sentimientos que te cuidaron,
que te criaron a lo largo de tu vida.
Dentro de tu egoísmo irracional,
ves el egoísmo ajeno;
te levantas como juzgador y juez,
y tomas a tu conveniencia,
la parte del amor que según tu mereces.
Rebelde, te crees triunfante,
colosal, llena de razón,
pero sufres en silencio
la agonía de tus estupideces,
las malas decisiones que no quieres ver.
Se burlaron de ti,
como tu ahora lo haces conmigo;
te dejaron en el abandono,
te humillaron, te estrujaron
y te tiraron a la basura.
Lo mismo me hiciste,
jugaste al amor con mi corazón,
y al último lo mancillaste
como a un leproso moribundo,
supiste hacerme sufrir.
Te veo sola, altiva,
queriendo encontrarte a ti misma,
a la felicidad fatua del amor olvidado;
y es cuando me pregunto,
¿dónde está ese hombre maravilloso?;
ese con quien vivías lo que
con nadie y que te amaba
por sobre todas las cosas,
¿dónde está?;
te vio la cara de estúpida...
y tu me la viste a mi.