Sólo un beso anunciando la partida,
como suave murmullo de tormenta,
es mi alma, que nostálgica se ausenta,
se resiste a la triste despedida.
Y es que ahora me siento tan perdida,
quizás como una brisa turbulenta,
que me quema la piel y desalienta
causando al corazón una honda herida.
Es que el amor es cruel y traicionero
no se puede creer en sus promesas,
confiamos que será muy duradero
y vivimos, en sus mentiras presas,
porque resulta corto y pasajero,
aunque ofrezca llenarnos de sorpresas.
Ana Mercedes Villalobos
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