Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo no sé si mañana podré estar aquí, ni sé lo que será de mí el siguiente segundo, desconozco cuánto tiempo más estaré en este mundo, pero hoy que puedo, quiero decir, que le agradezco a Dios por haberte tenido este tiempo en mi vida, por haberte podido besar con todo mi amor, por haber sentido tu calor y por haber derramado en ti, una pequeña parte del gran amor que en mi creaste.
Creo haberte dicho lo importante que eres para mí, lo bello que fue para mí haberte contemplado al sonreír, y creo que sabes también que mi pasatiempo favorito era verme reflejado en tus ojos. En fin, siempre que tuve una mínima oportunidad, te dije cuánto te amo, y cuánto representaste en mi vida.
A veces, los caminos de la gente que se ama, se separan; algunas ocasiones para no volverse a cruzar jamás, otras sólo por un suspiro, y otras tantas, la caprichosa vida que los separa los junta, pero con un escenario distinto, en el cual, pueden volverse a unir para siempre.
No sé que vaya a pasar conmigo, ni contigo; pero quiero decirte, quizá por última vez, lo inmensamente feliz que me hiciste, lo mucho que reí a tu lado y lo lleno que estuvo mi corazón cuando estuvimos juntos. Te quiero decir que tu lugar en mi vida está intacto, que nadie jamás lo ha ocupado ni lo ocupará, que no habrá otro castillo para otra princesa, que no exisitirá otra sirena en este mar que hoy se convierte en desierto; tengo que decirte que lo que tuve contigo es irrepetible e irremplazable y que desde que decidiste ponerle final a nuestro amor, algo se rompió en mí, y no lo he podido reparar, ni nadie podrá hacerlo... sólo tú podrás volverlo a unir...
Ojalá un día, en tu camino, encuentres lo que siempre has pedido y que por alguna u otra razón no has tenido, ojalá la vida te sonría más que lo que te sonrió a mi lado, ojalá que encuentres el verdadero amor que mereces, ojalá que te amen mucho... mucho.
Yo, por mi parte, tomaré un bastón para poder continuar, aún separado de ti seguiré pensando en ti, angustiándome al pensar si necesitas algo; pero con el desconsuelo de no podértelo dar. Será muy difícil para mí, volver a aventurarme a amar a alguien, a seguir a alguien más, pues pocas fuerzas me quedaron...
Duele tanto que ya no estés a mi lado, pero te seguiré amando por mi y por ti; por lo que te recordaré al ver a las aves bañarse en aquélla fuente o cuando hagan su escándalo melodioso en los jardines; siempre recordaré tus ojos y tu sonrisa de niña cuando camine por las calles en las que me tomaste de la mano; te recordaré en cada niño que pida una moneda y emularé fallidamente tu humanidad al darles algún peso... me será inevitable no suspirar por ti cuando vea el arcoíris o cuando me ilumine un pardo atardecer... no olvides que siempre buscaré tu carita en cada rostro que me encuentre en la multitud de éste mundo sin ti.
Hay amores imposibles, hay amores que matan; el tuyo, aunque ausente, me llena de vida y de esperanza y aunque duela en el alma no tenerlo, tu recuerdo silente acariciará entre lágrimas a mi alma con todo lo bueno que me diste.
Dicen que la única manera de no sentirse sólo al perder al ser amado, es no dejarle de amar y jamás olvidarle; y aunque con tu adiós, se murió una parte de mí, me quedó un pedacito de vida que te amará para siempre y hoy más que nunca, sé que es cierto lo que te escribí en aquel libro que te regalé: sólo el amor verdadero trasciende y va más allá de todo lo que podamos conocer, más allá de la vida quizá, más allá de la muerte... nunca olvides que siempre te amé ni tampoco olvides aquélla última vez que dejaste decirlo a mis labios...
Creo haberte dicho lo importante que eres para mí, lo bello que fue para mí haberte contemplado al sonreír, y creo que sabes también que mi pasatiempo favorito era verme reflejado en tus ojos. En fin, siempre que tuve una mínima oportunidad, te dije cuánto te amo, y cuánto representaste en mi vida.
A veces, los caminos de la gente que se ama, se separan; algunas ocasiones para no volverse a cruzar jamás, otras sólo por un suspiro, y otras tantas, la caprichosa vida que los separa los junta, pero con un escenario distinto, en el cual, pueden volverse a unir para siempre.
No sé que vaya a pasar conmigo, ni contigo; pero quiero decirte, quizá por última vez, lo inmensamente feliz que me hiciste, lo mucho que reí a tu lado y lo lleno que estuvo mi corazón cuando estuvimos juntos. Te quiero decir que tu lugar en mi vida está intacto, que nadie jamás lo ha ocupado ni lo ocupará, que no habrá otro castillo para otra princesa, que no exisitirá otra sirena en este mar que hoy se convierte en desierto; tengo que decirte que lo que tuve contigo es irrepetible e irremplazable y que desde que decidiste ponerle final a nuestro amor, algo se rompió en mí, y no lo he podido reparar, ni nadie podrá hacerlo... sólo tú podrás volverlo a unir...
Ojalá un día, en tu camino, encuentres lo que siempre has pedido y que por alguna u otra razón no has tenido, ojalá la vida te sonría más que lo que te sonrió a mi lado, ojalá que encuentres el verdadero amor que mereces, ojalá que te amen mucho... mucho.
Yo, por mi parte, tomaré un bastón para poder continuar, aún separado de ti seguiré pensando en ti, angustiándome al pensar si necesitas algo; pero con el desconsuelo de no podértelo dar. Será muy difícil para mí, volver a aventurarme a amar a alguien, a seguir a alguien más, pues pocas fuerzas me quedaron...
Duele tanto que ya no estés a mi lado, pero te seguiré amando por mi y por ti; por lo que te recordaré al ver a las aves bañarse en aquélla fuente o cuando hagan su escándalo melodioso en los jardines; siempre recordaré tus ojos y tu sonrisa de niña cuando camine por las calles en las que me tomaste de la mano; te recordaré en cada niño que pida una moneda y emularé fallidamente tu humanidad al darles algún peso... me será inevitable no suspirar por ti cuando vea el arcoíris o cuando me ilumine un pardo atardecer... no olvides que siempre buscaré tu carita en cada rostro que me encuentre en la multitud de éste mundo sin ti.
Hay amores imposibles, hay amores que matan; el tuyo, aunque ausente, me llena de vida y de esperanza y aunque duela en el alma no tenerlo, tu recuerdo silente acariciará entre lágrimas a mi alma con todo lo bueno que me diste.
Dicen que la única manera de no sentirse sólo al perder al ser amado, es no dejarle de amar y jamás olvidarle; y aunque con tu adiós, se murió una parte de mí, me quedó un pedacito de vida que te amará para siempre y hoy más que nunca, sé que es cierto lo que te escribí en aquel libro que te regalé: sólo el amor verdadero trasciende y va más allá de todo lo que podamos conocer, más allá de la vida quizá, más allá de la muerte... nunca olvides que siempre te amé ni tampoco olvides aquélla última vez que dejaste decirlo a mis labios...
Última edición:
::::