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El ángel de la lluvia

penabad57

Poeta veterano en el portal
Caminas por el parque como flotando en nubes de escarcha.



Te moja la lluvia de noviembre

con sus cristales líquidos de bendición tardía

mientras en el gris de la luz

los fantasmas del tiempo

escoltan el fluir adolescente de tus pasos.



Y es que en tu memoria la ciudad resucita con perfume de alhelí,

y el sol del estío baña el color de tus ojos

con la luz de una tarde ya madura.



En el jardín del otoño, las hojas caídas y el ocre de los árboles,

que destellan por un momento, con sus ramas vestidas de agua,

la música de las fuentes que tintinea con melodía de cántaro

llenándose de paz, el trino del ave junto al río

como un ardid de ninfas que ocultan su voz;

no te permiten ser el ángel de la lluvia

en la ciudad insomne de un agosto añorado.
 
Última edición:
Caminas por el parque como flotando en nubes de escarcha.



Te moja la lluvia de noviembre

con sus cristales líquidos de bendición tardía

mientras en el gris de la luz

los fantasmas del tiempo

escoltan el fluir adolescente de tus pasos.



Y es que en tu memoria la ciudad resucita con perfume de alhelí,

y el sol del estío baña el color de tus ojos

con la luz de una tarde ya madura.



En el jardín del otoño las hojas caídas y el ocre de los árboles,

que destellan por un momento, con sus ramas vestidas de agua,

la música de las fuentes que tintinea con melodía de cántaro

llenándose de paz, el trino del ave junto al río

como un ardid de ninfas que ocultan su voz;

no te permiten ser el ángel de la lluvia

en la ciudad ardiente de un agosto añorado.

Tu ángel sabe cuándo y cómo dejar caer esa lluvia.
Un abrazo, Ramón.
 
Caminas por el parque como flotando en nubes de escarcha.



Te moja la lluvia de noviembre

con sus cristales líquidos de bendición tardía

mientras en el gris de la luz

los fantasmas del tiempo

escoltan el fluir adolescente de tus pasos.



Y es que en tu memoria la ciudad resucita con perfume de alhelí,

y el sol del estío baña el color de tus ojos

con la luz de una tarde ya madura.



En el jardín del otoño las hojas caídas y el ocre de los árboles,

que destellan por un momento, con sus ramas vestidas de agua,

la música de las fuentes que tintinea con melodía de cántaro

llenándose de paz, el trino del ave junto al río

como un ardid de ninfas que ocultan su voz;

no te permiten ser el ángel de la lluvia

en la ciudad ardiente de un agosto añorado.
El ángel del amor.

Saludos
 
Caminas por el parque como flotando en nubes de escarcha.



Te moja la lluvia de noviembre

con sus cristales líquidos de bendición tardía

mientras en el gris de la luz

los fantasmas del tiempo

escoltan el fluir adolescente de tus pasos.



Y es que en tu memoria la ciudad resucita con perfume de alhelí,

y el sol del estío baña el color de tus ojos

con la luz de una tarde ya madura.



En el jardín del otoño las hojas caídas y el ocre de los árboles,

que destellan por un momento, con sus ramas vestidas de agua,

la música de las fuentes que tintinea con melodía de cántaro

llenándose de paz, el trino del ave junto al río

como un ardid de ninfas que ocultan su voz;

no te permiten ser el ángel de la lluvia

en la ciudad ardiente de un agosto añorado.
Bellísimo poema, Penabad! Con metáforas delicadas y sentidas...
Muchas gracias por compartirlo!
 
Caminas por el parque como flotando en nubes de escarcha.



Te moja la lluvia de noviembre

con sus cristales líquidos de bendición tardía

mientras en el gris de la luz

los fantasmas del tiempo

escoltan el fluir adolescente de tus pasos.



Y es que en tu memoria la ciudad resucita con perfume de alhelí,

y el sol del estío baña el color de tus ojos

con la luz de una tarde ya madura.



En el jardín del otoño, las hojas caídas y el ocre de los árboles,

que destellan por un momento, con sus ramas vestidas de agua,

la música de las fuentes que tintinea con melodía de cántaro

llenándose de paz, el trino del ave junto al río

como un ardid de ninfas que ocultan su voz;

no te permiten ser el ángel de la lluvia

en la ciudad insomne de un agosto añorado.


Lo leí ayer pero estuve muy ocupada y no pude quedarme.
Como ya te dije en alguna otra oportunidad, a veces ocurre que al leer un poema tuyo resulta tan hermoso que el comentario se reduce a decirte que las sensaciones que transmitiste no se pueden poner en palabras. Para algo así en Argentina decimos que algo es divino.
Y como también te dije hace tiempo, vos siempre para mí, sos el "poema del mes".
Un abrazo y mi admiración.
 
Lo leí ayer pero estuve muy ocupada y no pude quedarme.
Como ya te dije en alguna otra oportunidad, a veces ocurre que al leer un poema tuyo resulta tan hermoso que el comentario se reduce a decirte que las sensaciones que transmitiste no se pueden poner en palabras. Para algo así en Argentina decimos que algo es divino.
Y como también te dije hace tiempo, vos siempre para mí, sos el "poema del mes".
Un abrazo y mi admiración.
Gracias, Cecy, por leer y por la generosidad de tu comentario. Un abrazo, amiga.
 
Caminas por el parque como flotando en nubes de escarcha.



Te moja la lluvia de noviembre

con sus cristales líquidos de bendición tardía

mientras en el gris de la luz

los fantasmas del tiempo

escoltan el fluir adolescente de tus pasos.



Y es que en tu memoria la ciudad resucita con perfume de alhelí,

y el sol del estío baña el color de tus ojos

con la luz de una tarde ya madura.



En el jardín del otoño, las hojas caídas y el ocre de los árboles,

que destellan por un momento, con sus ramas vestidas de agua,

la música de las fuentes que tintinea con melodía de cántaro

llenándose de paz, el trino del ave junto al río

como un ardid de ninfas que ocultan su voz;

no te permiten ser el ángel de la lluvia

en la ciudad insomne de un agosto añorado.
Muy bueno , me ha encantado leerte. Un abrazo con la pluma del alma
 
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