Lírico.
Exp..
El ángel posmarxista
De todos los pecados, el primero,
aquél que derribó al ángel caído,
fue soberbia; pensarse el elegido
en poseer verdad, en ser lucero.
Su dogma lo cegó, quiso erigirse
en emancipador; quiso poderes
para el obrero, el niño y las mujeres
sin pensar que podría confundirse.
Tan sólo supo ver lo que quería
en función de su ciega ideología
que, en el fondo, arrogancia delataba.
Cuando llegó la hora de ser justo
y combatir el mal, fue su disgusto
tener que transigir con lo que odiaba.
De todos los pecados, el primero,
aquél que derribó al ángel caído,
fue soberbia; pensarse el elegido
en poseer verdad, en ser lucero.
Su dogma lo cegó, quiso erigirse
en emancipador; quiso poderes
para el obrero, el niño y las mujeres
sin pensar que podría confundirse.
Tan sólo supo ver lo que quería
en función de su ciega ideología
que, en el fondo, arrogancia delataba.
Cuando llegó la hora de ser justo
y combatir el mal, fue su disgusto
tener que transigir con lo que odiaba.
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