sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
El apocalipsis de los centauros
se iba diciendo
en los versos
que contaban al silencio
como algo tan propenso
donde todo se hacia
en los cuerpos semi humanos
donde todo se rodeaba de las formas
donde cabalgando se decía
que los muros ya obedecían
pero antes de sus rostros
los centauros se escapaban
corrían en avalanchas
que se curvaban en relámpagos
en ese momento
se apoderaban las almas de sus mentes
que tenían su poder
en los puentes de los sueños
hasta ver como era
lo eterno
se veían que en el tiempo
se caían en los relojes de arena
el sol caía en curva
y el cielo se apoderaba de las palabras
se metían sus palabras
sus acentos ya lloraban
se elegían los pensamientos
cuyos rostros eran vientos
se podía
se escarbaba
decían sus besos en los destellos
y así su mundo era el inicio
de su fin
en sus rostros acababa su firmada brisa
en los versos del silencio
construían a los ritmos
que se hacían en sus huesos
mitad hombres con cuerpos de caballo
era la luz que los cegaba
y no podían ocultarlo
que el poder les podía
en su mundo y fantasía
el apocalipsis de los centauros
era la escapada de sus milagros
es así como decían
que las vidas eran llamas
despedidas por el fuego
en las vidas de toneladas
no siempre vencía el miedo
pero sus punzadas en sus huellas
que dejaban en tristezas
solo podían ser centauros
acogidos en sus establos
que para ello el fin continuaba
por el aspecto de sus miradas
pero el adiós iba antes que la muerte
hasta de ello hacer las prisiones
que los raptaban para hacer de ellos
una curva en las puertas del sueño
porque anoche ya lloraban
sin decirse ni su suerte
adiós a los besos
adiós a sus corridas en las plazas
porque la fantasía solo quedaba
en sus momentos
cuando salían arrollados
de sus vidas a sus muertes.