El árbol de Navidad

Paolo Luna

Poeta adicto al portal
Desde un jardín olvidado el viejo pino,
vio venir con paso firme los tres niños,
una rama puso adrede hacia el camino
y los niños con sus ansias navideñas,
esa noche le cambiaron el destino,
a la rama que mañana sería leña.

Ya en la casa sin galletas, pan ni vino
y después de que el reloj marcó las nueve,
en un tarro con arena y falsa nieve,
descansó la verde rama de aquel pino.

Le adornaron con miradas de colores
y con copos muy blanquitos de algodón,
dos tarjetas navideñas como flores
y las risas infantiles de canción.

A los niños les rodearon los más chicos
y entonaron a su modo villancicos,
que trajeron a la casa la ilusión,
de tener bajo aquel árbol navideño,
regalitos y en la mesa pan y vino,
que se hicieran realidad aquellos sueños,
que esa noche imaginaron los tres niños.

Muchas noches navideñas han pasado,
tras la alegre, larga y clara noche aquella,
que aquel pino en su jardín abandonado,
una rama pequeñita, verde y bella,
dio a tres niños que en su sueño le han ornado
con tarjetas, algodón y sin estrella.


A mis hermanos con todo mi cariño.
 
Última edición:
Desde un jardín olvidado el viejo pino,
vio venir con paso firme los tres niños,
una rama puso adrede hacia el camino
y los niños con sus ansias navideñas,
esa noche le cambiaron el destino,
a la rama que mañana sería leña.

Ya en la casa sin galletas, pan ni vino
y después de que el reloj marcó las nueve,
en un tarro con arena y falsa nieve,
descansó la verde rama de aquel pino.

Le adornaron con miradas de colores
y con copos muy blanquitos de algodón,
dos tarjetas navideñas como flores
y las risas infantiles de canción.

A los niños les rodearon los más chicos
y entonaron a su modo villancicos,
que trajeron a la casa la ilusión,
de tener bajo aquel árbol navideño,
regalitos y en la mesa pan y vino,
que se hicieran realidad aquellos sueños,
que esa noche imaginaron los tres niños.

Muchas noches navideñas han pasado,
tras la alegre, larga y clara noche aquella,
que aquel pino en su jardín abandonado,
una rama pequeñita, verde y bella,
dio a tres niños que en su sueño le han ornado
con tarjetas, algodón y sin estrella.​
Conmovedores versos, ante una realidad de la pobreza,un placer, saludos.
 

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