Antonio J. Martín
Poeta fiel al portal
El viento con suavidad
en pequeños soplos,
como tierna caricia
que roza a las hojas,
y el árbol reacciona,
regalando a la vista
un puñado de hojas
que caen sin prisa,
muy lentamente,
al suelo, a la tierra...
adornan con su manto
y crean la magia del otoño.
Las hojas caídas
se mueven y dispersan
en su baile inaugural,
en esta escena tan bella
de colorido otoñal.
No es despojar al árbol
de sus múltiples hojas,
ya cumplieron su ciclo,
la tierra mojada las acoge
hasta quedar en nada.
Todas las hojas caerán
de los árboles perfectos;
el viento, el otoño y mis ojos.
La tarde que se va
y la luna entre las ramas
del árbol sin hojas
y alfombra a sus pies.
en pequeños soplos,
como tierna caricia
que roza a las hojas,
y el árbol reacciona,
regalando a la vista
un puñado de hojas
que caen sin prisa,
muy lentamente,
al suelo, a la tierra...
adornan con su manto
y crean la magia del otoño.
Las hojas caídas
se mueven y dispersan
en su baile inaugural,
en esta escena tan bella
de colorido otoñal.
No es despojar al árbol
de sus múltiples hojas,
ya cumplieron su ciclo,
la tierra mojada las acoge
hasta quedar en nada.
Todas las hojas caerán
de los árboles perfectos;
el viento, el otoño y mis ojos.
La tarde que se va
y la luna entre las ramas
del árbol sin hojas
y alfombra a sus pies.