El Arriero de mi tierra.
El arriero se viste para emprender su viaje, la ruta será larga del fondo del barranco a la capital. Las mulas esperan cargadas de lingotes de plata.
Aún no se ven los primeros rayos de Sol, sombrero y látigo no pueden olvidarse, son herramientas de trabajo inseparables, como inseparables lo son sus mulas y su perro. Largo será el camino , retando al río crecido, al Sol ardiente, al polvo que hiere la piel .
Arriero que habrá de cruzar barrancos, montañas, llanuras y desiertos, una vez tomada la ruta no hay vuelta atrás. Tu misión te lleva hacia adelante , tus afectos tatuados en tu alma.
Arriero... en el camino habremos de encontrarnos.
Rosalinda Manjarrez
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