El ateo practicante*
Escuchó los ladridos de chira, eran mas graves y largos que lo normal. Se asomó por la pequeña ventana que daba al patio trasero. Justo en ese momento pudo ver a chira suspendida en el aire, para luego ser azotada contra el tronco grueso del árbol que sujetaba la cadena atada a su cuello. Sorprendido y sin poder asimilar lo acontecido se retiro espantado de la ventana. Eran las doce de la noche, lo supo al ver el viejo reloj de pared que había pertenecido a su abuelo Cassiano.
*Lentamente atravesó los cuartos hasta llegar a la puerta, antes de salir se detuvo imaginando la tétrica escena; la perra suspendida en el aire, cosa de demonios, musitó, Abrió la puerta, *y un viento frío arropó *su cuerpo,*esto lo intimido aun mas. Levanto su rostro, como buscando a Dios, aunque bien lo sabia, era un ateo practicante. Su falta de fe lo cuestionó enseguida. *¿Estoy creyendo en Satanás, en lo diabólico, en el mal?y si creo en esto, ¿ no deberia creer también en Dios, en lo santo, en lo bueno?
¿Que me sucede, tengo miedo a enfrentar lo que no creo?
Pocas veces había salido a esa hora, y solo fue para espantar los gatos y los coyotes que de vez en cuando merodeaban por la casa. A medida que se acercaba hasta la perra que yacía junto al árbol y en una posición grotesca, su cuerpo sintió una extraña presencia, los vellos se le pusieron de punta y su piel se erizó.**Sus ojos se abrieron espantados, chira tenía la cabeza destrozada y una gran mancha de sangre se veía en el tronco del árbol.
*¡Dios mío! Exclamó, que ente maligno pudo ejercer este acto, tan siniestro. Aun no salía de su estupor, cuando una silueta negra cruzó por su lado izquierdo. Su cuerpo se paralizó por unos instantes, al reaccionar volteó apresurado, tratando de ver la sombra, pero se había disipado. Si no lo estuviera viviendo, no lo creería jamás. Pensó. Estoy siendo participe de actos demoniacos.*
Luego volvió su vista hacia el lugar donde yacía la perra. Pero ya no estaba, busco la mancha de sangre sobre el tronco, y tampoco, luego se percato que chira lo miraba silenciosa, mientras meneaba la cola amistosamente..
german g
Escuchó los ladridos de chira, eran mas graves y largos que lo normal. Se asomó por la pequeña ventana que daba al patio trasero. Justo en ese momento pudo ver a chira suspendida en el aire, para luego ser azotada contra el tronco grueso del árbol que sujetaba la cadena atada a su cuello. Sorprendido y sin poder asimilar lo acontecido se retiro espantado de la ventana. Eran las doce de la noche, lo supo al ver el viejo reloj de pared que había pertenecido a su abuelo Cassiano.
*Lentamente atravesó los cuartos hasta llegar a la puerta, antes de salir se detuvo imaginando la tétrica escena; la perra suspendida en el aire, cosa de demonios, musitó, Abrió la puerta, *y un viento frío arropó *su cuerpo,*esto lo intimido aun mas. Levanto su rostro, como buscando a Dios, aunque bien lo sabia, era un ateo practicante. Su falta de fe lo cuestionó enseguida. *¿Estoy creyendo en Satanás, en lo diabólico, en el mal?y si creo en esto, ¿ no deberia creer también en Dios, en lo santo, en lo bueno?
¿Que me sucede, tengo miedo a enfrentar lo que no creo?
Pocas veces había salido a esa hora, y solo fue para espantar los gatos y los coyotes que de vez en cuando merodeaban por la casa. A medida que se acercaba hasta la perra que yacía junto al árbol y en una posición grotesca, su cuerpo sintió una extraña presencia, los vellos se le pusieron de punta y su piel se erizó.**Sus ojos se abrieron espantados, chira tenía la cabeza destrozada y una gran mancha de sangre se veía en el tronco del árbol.
*¡Dios mío! Exclamó, que ente maligno pudo ejercer este acto, tan siniestro. Aun no salía de su estupor, cuando una silueta negra cruzó por su lado izquierdo. Su cuerpo se paralizó por unos instantes, al reaccionar volteó apresurado, tratando de ver la sombra, pero se había disipado. Si no lo estuviera viviendo, no lo creería jamás. Pensó. Estoy siendo participe de actos demoniacos.*
Luego volvió su vista hacia el lugar donde yacía la perra. Pero ya no estaba, busco la mancha de sangre sobre el tronco, y tampoco, luego se percato que chira lo miraba silenciosa, mientras meneaba la cola amistosamente..
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