El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
Vamos a dar un atraco, seguro que habrá rehenes
porque viene el Isidoro que por cerebro aire tiene.
Irá como el otro palo que casi dio su apellido,
disparó a un tío por la cara y se nos quedó dormido.
Entramos muy despacito, como disimulándolo,
es asomar Isidoro y con él llego el escándalo.
Se encarama al mostrador bajándose los calzones
y gritando a todo el mundo :"éstos si son dos cojones".
Nuestro plan se ha ido al garete, ordeno la retirada,
empiezo a contar mis hombres y adivinad quien faltaba.
¡Si está con la directora! y nosotros esperando,
en vez de estar al atraco me lo encuentro copulando.
Y ella pegas no es que ponga, se ve que venía con ganas
pues en vez de dar la alarma ha bajado la persiana.
¡Isidoro por tu madre que ya oigo las sirenas!
y me dice: "es que no puedo, que esta rubia está muy buena".
Lo saco a colleja viva y aún pregunta que ha hecho mal,
o lo echamos de la banda o éste nos lleva al penal.
No nos cogen de milagro, pensamos ya no nos pillan
y justo llegando al coche al Tata nos lo acribillan.
¿Ya estás feliz Isidoro? uno menos y sin guita,
sonríes y me lo enseñas, el botín son sus braguitas.
porque viene el Isidoro que por cerebro aire tiene.
Irá como el otro palo que casi dio su apellido,
disparó a un tío por la cara y se nos quedó dormido.
Entramos muy despacito, como disimulándolo,
es asomar Isidoro y con él llego el escándalo.
Se encarama al mostrador bajándose los calzones
y gritando a todo el mundo :"éstos si son dos cojones".
Nuestro plan se ha ido al garete, ordeno la retirada,
empiezo a contar mis hombres y adivinad quien faltaba.
¡Si está con la directora! y nosotros esperando,
en vez de estar al atraco me lo encuentro copulando.
Y ella pegas no es que ponga, se ve que venía con ganas
pues en vez de dar la alarma ha bajado la persiana.
¡Isidoro por tu madre que ya oigo las sirenas!
y me dice: "es que no puedo, que esta rubia está muy buena".
Lo saco a colleja viva y aún pregunta que ha hecho mal,
o lo echamos de la banda o éste nos lleva al penal.
No nos cogen de milagro, pensamos ya no nos pillan
y justo llegando al coche al Tata nos lo acribillan.
¿Ya estás feliz Isidoro? uno menos y sin guita,
sonríes y me lo enseñas, el botín son sus braguitas.