Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
El ayer ...
El ayer,
es un túnel de espejos profundos,
atrapándonos,
cuanta vez le invoquemos.
Obsesivo al acecho,
revive fantasmas y cosas,
que hemos creado al andar por el tiempo.
Del ayer nos conmueven,
las nostálgicas voces
de lo que éramos antes de los viejos
recuerdos,
y eso era,
cuando ilusos, nos hacía temblar
la temeridad de seguir algún beso callado,
abrazar o tocar al amor imposible,
que cerraba ventanas y puertas a nuestros
suspiros.
Al ayer,
no le molestan los recuerdos perdidos,
pero, aún así,
aferrado a la orilla de su túnel de espejos,
se resiste a los fondos de olvido
y recoge lo mejor
o lo peor,
de mareas lejanas.
El ayer,
es un túnel de espejos profundos,
atrapándonos,
cuanta vez le invoquemos.
Obsesivo al acecho,
revive fantasmas y cosas,
que hemos creado al andar por el tiempo.
Del ayer nos conmueven,
las nostálgicas voces
de lo que éramos antes de los viejos
recuerdos,
y eso era,
cuando ilusos, nos hacía temblar
la temeridad de seguir algún beso callado,
abrazar o tocar al amor imposible,
que cerraba ventanas y puertas a nuestros
suspiros.
Al ayer,
no le molestan los recuerdos perdidos,
pero, aún así,
aferrado a la orilla de su túnel de espejos,
se resiste a los fondos de olvido
y recoge lo mejor
o lo peor,
de mareas lejanas.
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