Évano
Libre, sin dioses.
En la cima de un monte floripondio
un esqueleto de badajo tañe
a una enorme campana de agua y bronce.
Es de Macario Ponce, un tontoelhaba
que confundió al amor con el roce.
El cadáver, a cada campanada,
tiembla y replica en quiquiriquís
algo parecido a lo escrito aquí:
"¡¡¡Yo no lo sabíaaaa, que tonto fuiiiii!!!
Más la gente del pueblo baila abajo,
en un pequeño prado que rodea
la torreta ancestral de un campanario
que se alza en el monte solitario,
en lo alto de lo antaño de la aldea.
Danzan so lluvia que moja bronce y Ponce,
So badajo que tañe y tañe alegre.
Mientras, una voz de barba canta y canta:
"Mira que hay que ser tontoooooo, Macariooooo
para confundir sexo con amoooooorrrrrr
cuando sabemos que no es más que al cuerpoooo
lo que hay que agarrar de vez en cuandoooo".
Esta jota jocosa la bailan las mozas
con grandes risas que miran arriba,
al pobre Macario Ponce, el que creyó
que solo existía en uno el amor.
Su ex novia viuda releva al barbas
y canta jota triste a pueblo y Ponce:
"Macariooooo, cuánto te améeeee, cuánto te quiseeeeee
pero entiendeeeee que siga bailandooooo...."
Y vuelta otra vez codos con codos,
una pierna arriba y otra abajo,
y ahora nos ponemos del revés,
y tú, Ponce, sigue tocando
las campanas del amor.
¡¡¡Tarará rarí rarí, tarará raríiii
Tolón tolóooon, tolín tolíiiin
qué tonto fuiiii, qué tonto fuiiii!!!
un esqueleto de badajo tañe
a una enorme campana de agua y bronce.
Es de Macario Ponce, un tontoelhaba
que confundió al amor con el roce.
El cadáver, a cada campanada,
tiembla y replica en quiquiriquís
algo parecido a lo escrito aquí:
"¡¡¡Yo no lo sabíaaaa, que tonto fuiiiii!!!
Más la gente del pueblo baila abajo,
en un pequeño prado que rodea
la torreta ancestral de un campanario
que se alza en el monte solitario,
en lo alto de lo antaño de la aldea.
Danzan so lluvia que moja bronce y Ponce,
So badajo que tañe y tañe alegre.
Mientras, una voz de barba canta y canta:
"Mira que hay que ser tontoooooo, Macariooooo
para confundir sexo con amoooooorrrrrr
cuando sabemos que no es más que al cuerpoooo
lo que hay que agarrar de vez en cuandoooo".
Esta jota jocosa la bailan las mozas
con grandes risas que miran arriba,
al pobre Macario Ponce, el que creyó
que solo existía en uno el amor.
Su ex novia viuda releva al barbas
y canta jota triste a pueblo y Ponce:
"Macariooooo, cuánto te améeeee, cuánto te quiseeeeee
pero entiendeeeee que siga bailandooooo...."
Y vuelta otra vez codos con codos,
una pierna arriba y otra abajo,
y ahora nos ponemos del revés,
y tú, Ponce, sigue tocando
las campanas del amor.
¡¡¡Tarará rarí rarí, tarará raríiii
Tolón tolóooon, tolín tolíiiin
qué tonto fuiiii, qué tonto fuiiii!!!