El bandoneón de la vida

danie

solo un pensamiento...
A Aníbal Carmelo Troilo “Pichuco”.​




Esta triste el bandoneón de la vida
que con su compás de pasodoble
toca la bohemia melodía
de pródigos señores y mendigos,
de cuerdos y locos,
de honestos y bandidos.

Todos formamos el mismo acorde
que ensancha y comprime
las solapas del traje del destino.
Algunos más y otros menos,
pero todos somos notas musicales
en la confesión del mundo y su delirio.

Troilo sentado en un banquito
de la nube más alta,
del altillo de los desaparecidos,
cierra los ojos y toca,
para San Pedro,
los tangos que nos roban suspiros.

A pesar del duelo de los arrepentidos
hijos de un cielo
de cambalaches y desatinos,
Pichuco compone y canta
para que olvidemos los sueños perdidos.

Para que olvidemos
que el mundo gira y gira,
y fue y será una porquería,
y a pesar de lo que hagamos
acabáremos en el estuche del olvido.
 
Pues sí, algunas voces, algunas notas y acordes, contrarrestan un poco la hiel de esta vida, y aunque acabemos inevitablemente en "el estuche del olvido" hacen más grata y emocionante la estancia.
Muy hermoso este poema homenaje, Danie. Mi sincera felicitación, amigo. Un abrazo.
 
Has hecho una amalgama de versos
con el recuerdo de algunos de los tangos
más hermosos y te salió un canto a la vida
con su amargura y dulzor.
Hay que cantar, compañero,
pase lo que pase,hay que seguir...
Es inevitable no traer a la memoria
una pequeña porción de "Garganta con arena"
"Canta,
la gente está aplaudiendo,
y aunque te estés muriendo
no conocen tu dolor.
Canta,
que Troilo desde el cielo,
debajo de tu almohada
un verso te dejó..."

Feliz año, compañero,un abrazo
 

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