Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Aquel beso
fue un permiso para que entres en mi vida
fue para tocar a la puerta de todos mis sueños,
fue un milagro para mi
más hasta ahora no se que fue para ti.
Recuerdo el reloj abrumado las palabras
recuerdo la impertinente noche
que no se callaba,
recuerdo que comí rucula sin poder decir
que no me gustaba, pero, a ti si.
No había mucho más que decir
y nos dijimos tanto,
no había mucho más que mirar
y nos miramos tanto,
eso de buscarnos,
eso de esperarnos,
tanto.
Aquel beso
bajo aquella farola en algún lugar de la capital
fue también el permiso para llegar hasta aquí,
el permiso que me diste
para reservarte un asiento en el recuerdo.
La última vez que te explique el motivo de mis ojos
mis palabras te atravesaban, estabas llena de agujeros,
te decía que te ibas de la inmensa jaula de mi pecho
y tu te reías y jugabas con los hilos de mi vida sin saber.
Aquel beso que tu recordarás
era un ser en sí mismo,
un amor pequeñito empezando a caminar
era una promesa de querér
un permiso grande para entrar.
Yo me quedé parado con mis maletas
y tu pasaste a través de la puerta sin mirar,
yo no hable
tu no hablaste,
la mañana dolía en las venas
y salí sin mirar atrás.
Mis pasos por la alameda se disfrazaron de serenos,
mis ojos también mintieron inundandose de vez en cuando,
al corazón no le hice caso y lo puse en cuarentena.
Esa vez fue cuando me olvide de ti
no fue en los posteriores encuentros
ni fueron todas las promesas no cumpliste después ,
fue esa vez de las maletas en la puerta, esa vez te olvidé
tal como me enamore de ti
aquella primera vez que te bese.
No me culpes a mi
cuando preguntas porque no te puedo querér,
no me hables de aquel beso que una vez te deje,
aquel beso fue un permiso para que entres a mi vida,
fue para tocar a la puerta de todos mis sueños
fue un milagro
un ser en sí mismo
un amor pequeñito
que no aprendió a caminar.
fue un permiso para que entres en mi vida
fue para tocar a la puerta de todos mis sueños,
fue un milagro para mi
más hasta ahora no se que fue para ti.
Recuerdo el reloj abrumado las palabras
recuerdo la impertinente noche
que no se callaba,
recuerdo que comí rucula sin poder decir
que no me gustaba, pero, a ti si.
No había mucho más que decir
y nos dijimos tanto,
no había mucho más que mirar
y nos miramos tanto,
eso de buscarnos,
eso de esperarnos,
tanto.
Aquel beso
bajo aquella farola en algún lugar de la capital
fue también el permiso para llegar hasta aquí,
el permiso que me diste
para reservarte un asiento en el recuerdo.
La última vez que te explique el motivo de mis ojos
mis palabras te atravesaban, estabas llena de agujeros,
te decía que te ibas de la inmensa jaula de mi pecho
y tu te reías y jugabas con los hilos de mi vida sin saber.
Aquel beso que tu recordarás
era un ser en sí mismo,
un amor pequeñito empezando a caminar
era una promesa de querér
un permiso grande para entrar.
Yo me quedé parado con mis maletas
y tu pasaste a través de la puerta sin mirar,
yo no hable
tu no hablaste,
la mañana dolía en las venas
y salí sin mirar atrás.
Mis pasos por la alameda se disfrazaron de serenos,
mis ojos también mintieron inundandose de vez en cuando,
al corazón no le hice caso y lo puse en cuarentena.
Esa vez fue cuando me olvide de ti
no fue en los posteriores encuentros
ni fueron todas las promesas no cumpliste después ,
fue esa vez de las maletas en la puerta, esa vez te olvidé
tal como me enamore de ti
aquella primera vez que te bese.
No me culpes a mi
cuando preguntas porque no te puedo querér,
no me hables de aquel beso que una vez te deje,
aquel beso fue un permiso para que entres a mi vida,
fue para tocar a la puerta de todos mis sueños
fue un milagro
un ser en sí mismo
un amor pequeñito
que no aprendió a caminar.
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