Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Debajo de esta pobre indumentaria
-que ha nada coge frío y se resfría-
latiendo, vive un sol de mediodía
ardiente como ignífera plegaria.
Anexa a la más torpe maquinaria
-que ha nada coge polvo y se avería-
habita la más pura regalía:
el alma dando Dios y luminaria.
No tengo más valor que esto que digo
y nada de lo dicho vale tanto
que libre pernoctar bajo su abrigo.
Por ello entre mis rimas me agiganto
-¡cantándole a la vez que me bendigo!-
tocando con mi son su sacro manto.
-que ha nada coge frío y se resfría-
latiendo, vive un sol de mediodía
ardiente como ignífera plegaria.
Anexa a la más torpe maquinaria
-que ha nada coge polvo y se avería-
habita la más pura regalía:
el alma dando Dios y luminaria.
No tengo más valor que esto que digo
y nada de lo dicho vale tanto
que libre pernoctar bajo su abrigo.
Por ello entre mis rimas me agiganto
-¡cantándole a la vez que me bendigo!-
tocando con mi son su sacro manto.