Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal

Y si de pasar entre palabras
no paso,
si de gemir y de extrañar las alboradas
no muero.
Solo me quedo instante,
adolorido,
trastocando el fondo de los espejos.
Y si de maldecir las mismas calles
que otrora amé,
si de levantarme y acaecer
vespertino en las laderas y suampos,
me sumerjo y sangro.
Pero no hay un tronco donde poner las viandas,
las tenis mustias,
los libros viejos que fenecieron arropados.
Debajo de este tronco ya no alcanza
el mendrugo que recogen los hijos en la calle.
Son los hijos de todos o de nadie.
Esta ciudad se tornó un toro escuálido,
aunque furioso.
En ella, crepitan algunos llantos,
algunos trapos al azar quemados.
¿Y si debajo de los puentes,
no cabemos?
Al cielo asistiremos por pobres, por buenos,
por sensibles o estúpidos.
Asistiremos y estaremos cansados de robar
lo que acaso estuvo asignado
para algún nosotros.
de mi libro LOS ÚLTIMOS CUERVOS
TERCER LUGAR CERTAMEN BRUNCA 2012