mariano dupont
Poeta fiel al portal
Estaba un zorro de perfil pensando,
si el dudoso puente cruzaba,
porque muy deteriorado parecía,
que este pontón se encontraba.
Va que en ese momento,
un burro por allí pasaba,
pero sin la intención,
de cruzar la cubierta,
que en el zorro tanta duda causaba.
Se dice que para despertar
la curiosidad de un curioso,
lo mejor es intrigar,
con método constante y alevoso.
Fingiendo el rapaz no haber visto al asno,
púsose en la artimaña este zorro turro,
de realizar extraños y fingidos movimientos,
al punto de intrigar bastante al burro.
Preguntó el mulo indagador
por la actividad del zorro,
en la ocasión,
que tanto había llamado su atención.
Y al punto le contó el zorro al borrico,
que allende el puente, el sabía,
...existía un manjar muy rico,
y tendría mucho gusto de saber,
en qué consistía.
Prendida la chispa de la curiosidad,
el asno afanoso se ofreció para averiguar,
y con toda voluntad,
se dispuso el puente a cruzar.
Pero confirmándose la suspicacia del zorro,
cedió el paso al cruzarlo el ingenuo,
y el mulo fue al agua a parar,
sin haber tenido la mas mínima ganas de nadar.
Quedándose contento el zorro,
de que el agua fría no tuvo que probar.
.................................................
Moraleja: Andan mal los curiosos, si habiendo un "zorro"
no miran bien la situación, si los momentos son dudosos.
si el dudoso puente cruzaba,
porque muy deteriorado parecía,
que este pontón se encontraba.
Va que en ese momento,
un burro por allí pasaba,
pero sin la intención,
de cruzar la cubierta,
que en el zorro tanta duda causaba.
Se dice que para despertar
la curiosidad de un curioso,
lo mejor es intrigar,
con método constante y alevoso.
Fingiendo el rapaz no haber visto al asno,
púsose en la artimaña este zorro turro,
de realizar extraños y fingidos movimientos,
al punto de intrigar bastante al burro.
Preguntó el mulo indagador
por la actividad del zorro,
en la ocasión,
que tanto había llamado su atención.
Y al punto le contó el zorro al borrico,
que allende el puente, el sabía,
...existía un manjar muy rico,
y tendría mucho gusto de saber,
en qué consistía.
Prendida la chispa de la curiosidad,
el asno afanoso se ofreció para averiguar,
y con toda voluntad,
se dispuso el puente a cruzar.
Pero confirmándose la suspicacia del zorro,
cedió el paso al cruzarlo el ingenuo,
y el mulo fue al agua a parar,
sin haber tenido la mas mínima ganas de nadar.
Quedándose contento el zorro,
de que el agua fría no tuvo que probar.
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Moraleja: Andan mal los curiosos, si habiendo un "zorro"
no miran bien la situación, si los momentos son dudosos.
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