Sigfrid
Poeta recién llegado
El cadáver mudo
Con ojos de demonio,
se escabulle por la noche;
con el corazón lleno de odio,
de la locura hace derroche...
Era una persona más,
un sujeto como cualquiera;
víctima de la sociedad,
juró venganza cuando volviera.
Le cercenaron los párpados,
para que su ejecución viera,
la lengua le arrancaron;
para que gritos ya no diera.
Tan sólo por denunciar,
a unos narcos del barrio,
pero que iba a sospechar;
que a la policía compraron.
Le llenaron el cuerpo de plomo,
y fue arrojado al fondo de un lago,
esto sería el fin para todo...
si una noche no hubiera pasado algo.
Del lago salió, un grotesco ser,
sin párpados, sin lengua;
su corazón de venganza tenía sed,
esa noche bien se recuerda.
Cuenta un resgistro policial,
el fallecimiento de 20 personas;
fue un acontecimiento brutal,
sin cabeza terminaron todas.
Trece delincuentes y siete policías,
sus cabezas no encontraron;
y de eso nadie habló durante días,
así continúo hasta que pasó un año.
Al término de ese tiempo,
se hizo un hallazgo terrible:
viente cabezas sin sus cuerpos,
cruel escena indescriptible.
Unas huellas fuera del lago...
marcaban los pasos de un ser infernal,
con veinte lenguas en sus manos:
su dolor al mundo quiere gritar.
Con ojos de demonio,
se escabulle por la noche;
con el corazón lleno de odio,
de la locura hace derroche...
Era una persona más,
un sujeto como cualquiera;
víctima de la sociedad,
juró venganza cuando volviera.
Le cercenaron los párpados,
para que su ejecución viera,
la lengua le arrancaron;
para que gritos ya no diera.
Tan sólo por denunciar,
a unos narcos del barrio,
pero que iba a sospechar;
que a la policía compraron.
Le llenaron el cuerpo de plomo,
y fue arrojado al fondo de un lago,
esto sería el fin para todo...
si una noche no hubiera pasado algo.
Del lago salió, un grotesco ser,
sin párpados, sin lengua;
su corazón de venganza tenía sed,
esa noche bien se recuerda.
Cuenta un resgistro policial,
el fallecimiento de 20 personas;
fue un acontecimiento brutal,
sin cabeza terminaron todas.
Trece delincuentes y siete policías,
sus cabezas no encontraron;
y de eso nadie habló durante días,
así continúo hasta que pasó un año.
Al término de ese tiempo,
se hizo un hallazgo terrible:
viente cabezas sin sus cuerpos,
cruel escena indescriptible.
Unas huellas fuera del lago...
marcaban los pasos de un ser infernal,
con veinte lenguas en sus manos:
su dolor al mundo quiere gritar.