La “peña”,
que siempre está ahí
que muchos días se oculta en la niebla.
Piedra sobre piedra
alcé mi espíritu en el tiempo,
lo coloqué
donde muchas veces no lo alcanza mi cuerpo.
Lo hice de hierro,
pero los elemento lo rodean,
lo hieren lento
y al junco quisiera parecerse,
caerse,
florecer y desvanecerse en las manos de alguien
cuando su fruto ,
atrapado con fuerza
vuela lento
manchando el aire.
Me siento largas tardes
trazando un camino sin muchas piedras,
pero mis pies no reconocen el sendero soñado
y van donde quieren,
donde pueden.
Paro mi pensamiento
suavizándose entonces
mi corazón atado a mi cerebro.
Comprendo por los pies
que es más dulce el camino
con los ojos abiertos
sin vigilar,
sólo recibiendo los colores,
mirándolos y viéndolos.
que siempre está ahí
que muchos días se oculta en la niebla.
Piedra sobre piedra
alcé mi espíritu en el tiempo,
lo coloqué
donde muchas veces no lo alcanza mi cuerpo.
Lo hice de hierro,
pero los elemento lo rodean,
lo hieren lento
y al junco quisiera parecerse,
caerse,
florecer y desvanecerse en las manos de alguien
cuando su fruto ,
atrapado con fuerza
vuela lento
manchando el aire.
Me siento largas tardes
trazando un camino sin muchas piedras,
pero mis pies no reconocen el sendero soñado
y van donde quieren,
donde pueden.
Paro mi pensamiento
suavizándose entonces
mi corazón atado a mi cerebro.
Comprendo por los pies
que es más dulce el camino
con los ojos abiertos
sin vigilar,
sólo recibiendo los colores,
mirándolos y viéndolos.