Pablo Martínez Alonso
Poeta asiduo al portal
Cuando dije que te amaba me quedaste mirando fijamente, era una tarde como ésta... el viento soplaba fuerte, las olas rompían en el acantilado el sol se ponía perdiendose tras el mar y el olor amar se fusionaba con el de las plantas y tu propio aroma. Con una mirada triste pero decidida me rechazaste... "no tienes olor a guerra" fue lo que dijiste. Entiendí que no era a mi a quien admirabas, tenía que partir, pronto la guerra de la que nada sabía hasta entonces se avecinaba y ahí estaría yo impregnándome con el olor a sangre que es sinónimo de la batalla. Tu recuerdo me hacía compañía y por tu recuerdo pude seguir avanzando... fuiste mi bastón, mi razón de ser. Luché, maté y casi morí. Sobreviví. La guerra había terminado y volví a ti, a saludarte, a despedirme. Quédate, me dijiste; pero era demasiado tarde, ahora tengo olor a guerra. Ya no puedo amar, ni el cielo, ni el ocaso, ni el mar, ni el viento tendrán el mismo significado para mi nunca... el único olor que puedo percibir es el de la sangre que derramé, el de la sangre de mis amigos, el de mi propia sangre. Ahora tengo que seguir mi camino, asesina mia, hasta nunca... y gracias por todo.
- Pablo Martínez Alonso -
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