Galopan los coches por la carretera
dejando una estela
de sonidos huidizos
que se pegan a la tarde azul.
Aun el calor no ha matado los ruidos.
El aire golpea con suavidad
las veletas y mi cara,
y la luz amarilla
se pasea ufana
por todo el barrio
hasta llegar al mar.
Con él juega
subiéndose sobre su cuerpo,
poniendo distinto colores
a su alma liquida,
besando su piel,
rompiendo su ayer oscuro,
espurreado de fina lluvia.
Pasea perezosa
por mi espalda la tarde,
la luz se prolonga
como una inmensa sabana
por la playa en calma,
alejándome del cercano alboroto
que una esquina mas allá
me harán escuchar
sus sonidos rotos.
dejando una estela
de sonidos huidizos
que se pegan a la tarde azul.
Aun el calor no ha matado los ruidos.
El aire golpea con suavidad
las veletas y mi cara,
y la luz amarilla
se pasea ufana
por todo el barrio
hasta llegar al mar.
Con él juega
subiéndose sobre su cuerpo,
poniendo distinto colores
a su alma liquida,
besando su piel,
rompiendo su ayer oscuro,
espurreado de fina lluvia.
Pasea perezosa
por mi espalda la tarde,
la luz se prolonga
como una inmensa sabana
por la playa en calma,
alejándome del cercano alboroto
que una esquina mas allá
me harán escuchar
sus sonidos rotos.