Entre las rocas
el oleaje azota sin tregua.
Solo el ruido del mar,
lo demás es silencio.
La noche entra por la colina
derramándose la luz
como si fuese sangre.
el frío envuelve a las olas,
y ellas, furiosas,
arremeten contra la arena.
Siempre me serena el cantábrico,
es mi dulce aliado
en las noches de soledad,
y como tú,
me besa en sueños.
el oleaje azota sin tregua.
Solo el ruido del mar,
lo demás es silencio.
La noche entra por la colina
derramándose la luz
como si fuese sangre.
el frío envuelve a las olas,
y ellas, furiosas,
arremeten contra la arena.
Siempre me serena el cantábrico,
es mi dulce aliado
en las noches de soledad,
y como tú,
me besa en sueños.