Orfelunio
Poeta veterano en el portal

El Cantar del Princeps
Por la estepa castellana
galopa un caballo sin norte;
va buscando al guerrero
que murió en levante horizonte.
Montaré sobre esos vientos,
y la bestia queda y calma,
creerá que soy el ego,
Ruderico y su fama,
que la monta desde el cielo
empuñando sus espadas.
La Colada va primera,
de Tizona tengo el Don,
y Babieca montadilla,
por los campos de Castilla
lleva al Cid Campeador.
Si Jimena me sucede,
guárdese del moro azor,
y se vaya, si acontece,
que Valencia se rindió;
y si llega otra hueste,
la del Gran Conqueridor,
en capilla nobles recen,
que mis hijos ya son reyes,
que mis nietos reyes son,
que Rodrigo llegó a Princeps,
de Valencia fue Señor.
Al-Muqtadir, Al-Mutamán, Al-Mustain,
a quienes cobré por mi servir,
y al almorávide que derroté,
con mi cantar yo los saludo,
que si en algunos fui cruel
con mi corcel y con mis puños,
quizá sangriento para él,
y gran cristiano, que lo dudo,
con mis espadas mataré
a aquel que reine y quede mudo.
Un señor llegó a la tierra de vergel,
y si hizo daño su desenfundo,
no menos daño hizo el rey
con el destierro por insulto;
que mercenario seguiré
hasta cobrarme su tributo.
«ego ruderico, simul cum coniuge mea,
afirmo oc quod superius scriptum est»
afirmo oc quod superius scriptum est»